Y DE REPENTE….TE ENFRENTAS SOLA A LA MATERNIDAD

Dice un proverbio africano que para criar a un niño hace falta una tribu.

 

Y nosotras sin esperarlo, sin que nadie nos haya preparado, nos encontramos casi de la noche a la mañana criando solas a uno, dos, tres o más niños.

 

Durante la separación se habla mucho del día que tienes que separarte de tus hijos.

 

Pero poco se habla del hecho de tener que hacer frente a la maternidad en solitario.

 

Cuando tuve a mis tres hijos, por supuesto, en ningún momento pensé que los tendría que acabar criando en el día a día yo sola porque nos íbamos a separar.

Recuerdo los primeros fines de semana que pasé en solitario con mis tres hijos. Realmente fueron unos días muy duros.

En primer lugar, emocionalmente me encontraba tan echa polvo que estaba lejos de ser la madre que mis hijos necesitaban en ese momento:

  • No era capaz de estar presente con ellos en el juego, pues tenia la cabeza en la cantidad de desafíos que teníamos en esos momentos como familia. Lo cierto es que los atendía como podía, cuidando que tuvieran sus necesidades básicas cubiertas y poco más…
  • Sin darme cuenta, proyectaba todos mis miedos, inseguridades, frustración, culpa…en ellos. Lo que hacia que los niños estuvieran también irritables, quejosos, más demandantes de lo normal, esquivos conmigo, etc…
  • No era capaz de organizar actividades con los niños. Tenia la creencia que no podría controlar a 3 niños pequeños yo sola. Si no podía hacerlo en casa, mucho menos seria capaz de hacerlo fuera de ella.
  • Tampoco contactar con otras madres para hacer actividades con los niños. Pues mi sentimiento de culpa, vergüenza era tan grande que tenia miedo a ser juzgada y sentirme fuera de lugar. Me sentía muy diferente a otras familias, totalmente presa de mis creencias.

La verdad es que hubo un tiempo, justo los meses después de separarme, que no entendía nada. No paraba de decirme a mi misma que yo no había sido madre para eso, que mis hijos no merecían tal “castigo”.

Incluso hubo momentos, en los que estuve peor, que sentí arrepentirme de haber sido madre. Quizá puedas llevarte las manos a la cabeza, pero así es como yo lo sentí en esos momentos. Y lo digo ahora, aquí, con total serenidad y sinceridad y recordándolo como un sentimiento que ya quedó muy lejos. Lo cierto, es que tenia un diálogo interno que me llevaba a sentirme totalmente incapaz e incompetente como madre.

 

Conozco a madres separadas que, en cambio, el día que están con los niños es un momento de calma, alegría.

Pues aun la separación, pueden dejar a un lado “los malos rollos” y estar totalmente presentes con sus hijos. Aprovechando cada momento que pasan juntos. Lo que demuestra que cada madre y cada situación, somos un mundo.

La verdad es que yo no fui capaz de disfrutar de estar con los niños hasta muchos meses después de la separación. También es cierto, y eso me comunican algunas que como yo son multimadres, que no es lo mismo tener uno o dos hijos que tener más.

 

La verdad es que a partir de tres y, sobretodo si son pequeños, la cosa se complica …y mucho.

Siempre digo que criar sola a 3 hijos es como hacer malabares: siempre hay uno que te queda “al aire”.

 

Pero poco a poco, a medida que me fui recuperando y comencé mi trabajo personal para superar la separación, empecé a ver mi realidad de otra forma: aceptando que ahora debía hacer frente a un estilo de vida totalmente diferente. Ni mejor ni peor que antes. Entendiendo mi maternidad desde otra perspectiva y dándome cuenta que, realmente, “el problema” no estaba en estar sola, sino en sentirme sola, no ser capaz de aceptar mi realidad y de adaptarme física y emocionalmente a este nuevo modelo de familia.

Después de todo este proceso, me he permitido aunar todo este aprendizaje, en una serie de herramientas que te pueden ayudar hoy a ti a aceptar y, por lo tanto, adaptarte antes a esta nueva situación y ahorrarte un buen saco de sufrimiento:

 

  • Acepta la situación: significa entender que tu nuevo estilo de maternidad no es mejor ni peor que otro. Es el que es y luchar contra ello solo te va a acarrear sufrimiento. Para ello, deberás cuestionar tu sistema de creencias sobre el modelo de familia ideal. Aquel que te han inculcado desde pequeña y que, justo ahora, es la principal causa que te impide adaptarte mejor a estos cambios. No hay un modelo familiar ideal más que el tuyo, en contra de lo que nos quieren hacer creer , dentro del orden social preestablecido.
  • Cura cuanto antes tus heridas emocionales. Ya hemos hablado de esto en anteriores artículos, y no me voy a extender, pero para que tus hijos puedan superar, aceptar y adaptarse cuanto antes a la situación, es de vital importancia que no proyectes tus emociones negativas sobre ellos. Y para ello, es necesario sanarlas cuanto antes.
  • Abraza el caos. Si tienes dos o más hijos pequeños, habrá momentos que parece que todo se te escapa de las manos. Sobretodo si eres una de esas personas que, como yo, necesitan cierto “orden y control” en su vida. Hay veces que basta con ponerle mucho amor al caos y este se desvanece. Si tus hijos se pelean, si la casa esta hecha un desastre o sientes que vives dentro de un huracán. Dirige tus pensamientos hacia la autocompasión y deja de ser tan exigente contigo misma. Seguro que no pasa nada si la casa no esta tan limpia y ordenada durante un tiempo.
  • Compartimenta: cuando estés sola con los niños establece un orden de prioridades y separa las preocupaciones por temas. Pregúntate: ¿Qué es lo que me esta agobiando en este momento? Por ejemplo, una fuente de estrés, puede ser que dos de tus hijos se estén peleando a grito limpio, ves que un tercero esta jugando con la escobilla del wc en la sala, mientras tú intentas preparar la comida (es una escena que vivimos hace poco en casa).

Quizá puedes apagar el fuego, pedirle a tu hijo pequeño que te ayude con la mesa e intentar mediar entre los conflictos de hermanos o simplemente dejar que se arreglen entre ellos y concentrarte en la cocina.

 

  • Acepta a tus hijos. Si tus niños no están llevando bien la separación y tienen conductas disruptivas, entorpeciendo la dinámica familiar piensa que, primero de todo, no siempre somos los responsables de su comportamiento. Es decir, no debes sentirte culpable por el comportamiento de tus hijos. Tampoco te enfades con ellos si tienen este tipo de conductas. Enfadándote con ellos o castigándoles provocarás que dejen de confiar en ti y que se muestren todavía más hostiles contigo.

Al contrario, acéptalos tal y como son, háblales desde el amor, explicándoles que quizá esa no es la mejor manera de estar en familia, ofréceles un espacio de comunicación donde puedan expresar sus emociones, que vean que pueden confiar en ti y cual es la mejor manera de relacionarse.

Nuestros hijos no están para cumplir nuestras expectativas y es nuestra responsabilidad, como madres, aceptarlos tal y como son. Si quieres ver un cambio en ellos, se tú el ejemplo que quieres darles.

Compórtate, comunícate y vive como te gustaría que lo hicieran ellos y te aseguro, que tarde o temprano, ellos repetirán este modelo.

 

  • Pide ayuda. A veces pensamos que nos las tenemos que arreglar solas y que pedir ayuda es de débiles. Cuando en realidad es un puro acto de valentía. Pues implica reconocer las propias necesidades para poder ser una buena madre para tus hijos.

Quizá puedes contratar a alguien, pedirle un favor a alguna amiga para que te ayude con los niños y con la casa durante algún tiempo. O plantearte la opción, si tienes espacio en casa, de acoger algún estudiante y ofrecerle alojamiento a cambio de ayuda.

 

  • Busca una TRIBU de madres que estén en una situación similar a la tuya. Ya sea en tu ciudad o en la red. Grupos de Facebook, Instagram, etc…las hay muchas, donde puedas “desahogarte”, compartir emociones, herramientas y recursos para llevar mejor la situación.

La verdad, es que ser madre en solitario puede ser muy duro y difícil, pero también puede ser fuente de un gran aprendizaje que, si aprovechas bien, te permitirá desarrollar una fuerte autoestima, conocerte a ti misma y ser capaz de hacer frente a grandes adversidades.

 

A su vez, estás ofreciendo un gran modelo de superación a tus hijos que ven como su madre es capaz de afrontar ella sola, la reconstrucción de una nueva familia, y hacerlo además con alegría y dignidad.

 

Uno de los objetivos de TRIBU Magnolia es crear esta comunidad de madres separadas. Una comunidad de ayuda para poder recuperarnos emocionalmente, reconstruir nuestra vida y ser la madre que nuestros hijos necesitan.

 

Si tienes dificultades para hacer frente a tu separación y ser la madre que tus niños necesitan, reserva tu sesión gratuita y te explicaré cómo puedo ayudarte. 

Una respuesta a «Y DE REPENTE….TE ENFRENTAS SOLA A LA MATERNIDAD»

  1. Voy a ponerlo en practica. Nadie dijo que iba a ser fácil pero hay que seguir y demostrar a uno mismo y a nuestros hijos que somos capaces de muchas cosas. Y poco a poco, quiero conseguir ser yo misma otra vez. Gracias de corazon!

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