¿POR QUÉ SUFRIMOS CUANDO NOS SEPARAMOS?

Podría decir que la razón por la cual existe este proyecto es por el sufrimiento tan profundo que, en numerosas ocasiones, genera la separación. Es obvio.

 

Cuando nos separamos se desencadena en nosotras un proceso de duelo. Nadie se libra de él. Ni siquiera en las separaciones más amistosas, consensuadas y aceptadas por ambos. Pues en algún momento de la relación se realizó ese proceso de duelo, que no es más que “la aceptación de una pérdida”.

 

Ahora bien, siendo la separación un trance complejo de por si:

 

 ¿Por qué hay personas a quienes les cuesta tanto superarlo y en cambio hay otras que son capaces de gestionarlo mejor, aun teniendo las mismas situaciones y los mismos conflictos?

 

¿Por qué hay personas que atraviesan el trabajo de duelo con serenidad y en cambio hay otras que nos quedamos atrapadas en el sufrimiento más profundo?

 

Parece que hasta hemos normalizado el sufrimiento y, lo cierto es que una cosa es el dolor que siento por esta pérdida (totalmente necesario) y la otra es sufrir durante meses y meses lo que no esta escrito. Eso no es normal o, al menos, no debería serlo.

 

Todo ello, en este trabajo de investigación constante sobre el proceso de separación, me ha llevado a preguntarme algo que parece tan obvio pero que, a mi modo de ver, no lo es:

¿POR QUÉ SUFRIMOS CUANDO NOS SEPARAMOS?

Después de transitar por mi propia separación, de hablar con muchísimas madres separadas y hacer terapia con ellas, de estudiar y leer sobre la separación y los procesos de duelo, he llegado a la conclusión que sufrimos principalmente por 3 razones.

Aunque realmente las 3 están relacionadas entre si, es decir, parten de la misma causa vamos a desarrollar cada una de ellas para poder comprenderlas y asismilarlas con mayor perspectiva.

1- SUFRIMOS PORQUE NO ACEPTAMOS LA REALIDAD QUE NOS ENVUELVE:

Bajo mi punto de vista, esta es la primera y principal causa de nuestro sufrimiento. No aceptamos lo que sucede, lo que es. No aceptamos la conducta de nuestra expareja. No aceptamos la nueva situación. No aceptamos tener que renunciar.

No aceptamos lo que está fuera de nuestro control, pero también nos resistimos a aceptar y cambiar lo que sí esta en nuestras manos. Por que no aceptamos salir de la zona de confort que, aunque a menudo no sea de confort sino de total insostenibilidad, no barajamos la posibilidad de salir de ella.

No aceptamos el cambio, la propia evolución que lleva implícita la condición humana.

Eso nos lleva a la segunda causa de sufrimiento:

2- SUFRIMOS PORQUE NUESTRO BIENESTAR ESTÁ CONDICIONADO POR LAS EXPECTATIVAS SOBRE PERSONAS/SITUACIONES/COSAS:

Sin darnos cuenta, convertimos nuestros deseos en necesidades absolutas. A menudo generamos expectativas muy altas sobre lo que debe ser y creemos que necesitamos:

“Creo que necesito vivir en pareja y formar equipo para ser feliz y educar a nuestros hijos”, 

“Creo que es necesario vivir bajo el mismo techo, y que es necesario llevarse bien”, 

“Creo que si nos separamos habré fracasado como mujer y como madre” 

“Creo que esta situación va a dañar a nuestros hijos”.

O generamos expectativas muy altas sobre personas que tal vez tienen la conciencia muy baja: 

“Creo que necesito que mi expareja se comporte conmigo y con nuestros hijos de tal o cual manera”. 

“Creo que necesito que mi expareja esté de acuerdo conmigo o en mi mismo nivel de conciencia”. 

No aceptamos que las personas evolucionamos y nos transformamos a medida que vamos viviendo. Y que cada uno elabora su propio camino y que, este camino, a veces se anda en paralelo, pero otras veces nos lleva por senderos que se bifurcan inevitablemente. Y eso hay que entenderlo, asimilarlo y aceptarlo.  La mujer propone y la vida dispone. No hay más.

Y te estarás preguntando:

¿Y qué es lo que me impide aceptar? ¿Por qué, aunque lo entienda, no soy capaz de aceptar lo que es? ¿Por qué intentar aceptarlo, me genera tanto sufrimiento?

La respuesta nos lleva a la tercera causa de sufrimiento: 

EL MIEDO

3- SUFRIMOS PORQUE TENEMOS MIEDO.

O lo que viene a ser lo mismo, no aceptamos lo que es, porque tenemos miedo. Es cierto, nadie nos ha preparado para ello. Crecimos creyendo que necesitábamos esto y aquello para ser felices, para ser seres completos, válidos. 

Para sentirnos merecedores de amor. Creemos eso. Y no tenerlo nos lleva a sentir miedo.

El miedo es una emoción adaptativa que experimentamos cuando existe un estímulo o situación que, tras nuestra evaluación y juicio, resulta una amenaza física, psíquica o social.

Esta emoción, la más primitiva de todas, está asociada a la principal característica de los seres vivos: la supervivencia. Sin embargo, los seres humanos somos el único animal que sentimos miedo a determinadas situaciones sin haber experimentado una consecuencia negativa anterior.

La consideración de “seres racionales” que yo diría más bien “emocionales”,   supone que nuestro componente cognitivo atribuye consecuencias negativas ante estímulos ya sean amenazantes o neutros. Es decir, podemos anticipar consecuencias negativas sin saber con certeza si estas sucederán.

¿A qué tenemos miedo las madres separadas?

Según la encuesta realizada, me habéis explicado que las principales causas por las que sentimos miedo son:

  • A que nuestros hijos lo pasen mal o sufran.
  • A perdernos una parte de la vida de nuestros hijos.
  • A la soledad.
  • A no ser capaces de avanzar en esta nueva realidad.
  • A la incertidumbre económica y laboral que supone tirar la nueva familia adelante.

Y la pregunta del millón:

  ¿Cómo deshacernos de estos miedos que nos impiden aceptar la realidad y librarnos de nuestras expectativas?

Pues…¿Te has dado cuenta, a lo largo de este artículo, cuál es el verbo que más utilizamos cuando sufrimos?

Exacto: “Creer que…”

-“Tengo miedo porque creo que mis hijos lo pasaran mal y que esta decisión puede afectarles en su desarrollo. Creo que necesito pasar el 100% del tiempo con mis hijos, porque eso es lo correcto”.

-“Tengo miedo porque creo que no soy capaz de continuar estando sola. Creo que la soledad es terrible. Creo que criar en solitario a mis hijos va a perjudicarles”.

-“Tengo miedo porque creo no voy a ser capaz de encontrar un trabajo, de hacer frente a los gastos, de conciliar mi vida personal y laboral”.

Todo son creencias. Pensamientos que nos limitan y que nos llevan a sufrir.

Según el escritor y gran pensador Álex Rovira: “Una creencia es una idea o pensamiento que se asume como verdadero. Es una verdad subjetiva no discutible que te resistes en cuestionar y cambiar porque esta instalada en tu mente como algo estructural”

¿Recuerdas lo que hemos dicho sobre el miedo?: las personas somos los únicos seres vivos que anticipamos las amenazas sin que ni siquiera antes hayan sucedido.

Pero ¿Qué sucede si cuestionamos estas creencias? Qué nos damos cuenta que no tenemos la certeza absoluta que sean ciertas.

Pensamos que es así, porque creemos que puede ser así. Pero no lo sabemos con certeza.

Ya te habrás dado cuenta que la única forma de liberarnos de estas creencias es cuestionándolas y poniéndolas en tela de juicio.

El cuestionamiento de creencias limitantes es un ejercicio extenso que te recomiendo que hagas con ayuda de alguien. Alguien de tu confianza que pueda aportarte una mirada objetiva a cada una de estas creencias y ofrecerte una nueva perspectiva que quizá tu no logras ver.

Este es un ejercicio que solemos hacer en las sesiones del programa de formación puesto que, como te he explicaba al inicio de este artículo, la separación no tiene por qué ser sinónimo de sufrimiento. Basta con aplicar las herramientas adecuadas.

Si te interesa comenzar este proceso de indagación conmigo, con nosotras, puedes reservar tu sesión de valoración gratuita.

Me encantará escucharte, un abrazo:

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