PARA QUÉ TE VA A SERVIR ESTE DESASTRE

“Porque lo que ocurra en el final de una relación definirá tu vida a partir de ese instante, reduciéndola y empobreciéndola, o expandiéndola de una forma asombrosa y enriqueciéndola.  De ti dependerá la dirección que tomes”

Katherine Woodward Thomas.

Estarás de acuerdo conmigo que una separación, viene acompañada de la sensación de fracaso. Percibimos esta adversidad como un momento oscuro en nuestras vidas, un lugar destructivo y devastador, de donde queremos salir a toda costa.

 

Es un estado donde nos negamos a estar y nos da auténtico pavor reconocer frente a los demás que estamos viviendo en el sufrimiento.

 

Mostrar nuestra vulnerabilidad da miedo y da vergüenza.         

De hecho, existen dos razones principales por las que te sientes así:

 

La primera causa de tu sufrimiento: es por todo aquello que te dices a ti misma. Tu diálogo interior. Esa “cosa” que tienes dentro de tu cabeza, hablando mal de ti misma.

Siento ser tan brusca, pero debo decirte que esa cosa, no eres tú.

Esa es la voz de tus creencias, el abogado de tu propio juicio moral. Y como, en cualquier juicio, hay dos personajes principales: la victima y el culpable.

No sé en qué personaje te habrás convertido dentro de tu cabeza respecto a tu separación.

Si has adoptado el papel de victima, sentirás lástima de ti misma y necesitarás que los demás también muestren pena por ti. Te sentirás desgraciada y vivirás sumida en la tristeza.

 

Si el papel que crees que te “toca” es el de culpable, te sentirás responsable de todo lo acontecido. Sentirás rabia, ira y desprecio hacia ti misma. Y te sentirás indigna y no merecedora de respeto ni amor.

 

En cualquier caso, si te das cuenta, ambas situaciones son autodestructivas y te llevan directamente al precipicio.

Son solo creencias que nada tienen que ver contigo ni con la realidad.

 

Porque la realidad es neutra.

 

¿Qué quiere decir esto?

Que la realidad es la que es. Son solamente circunstancias y tu, aunque lo hayas creído hasta ahora, no eres tus circunstancias.

 

“Lo que sucede es lo que es y lo que hacemos con ello es lo que somos”

Proverbio Zen

 

Puede que tengas la creencia que solamente eres válida si tienes un buen trabajo, una familia unida y eres una madre perfecta.

 

Socialmente y desgraciadamente, eso es lo que esta establecido. Lo que nos han inculcado desde pequeñas y lo que hemos interiorizado como una verdad absoluta.

 

Esa es la segunda causa de tu sufrimiento: lo que crees que los demás piensan de ti.

 

Una familia “rota”, la soledad, en definitiva, una separación, rompen el orden social preestablecido.

 

Todavía hoy, cuando le digo a ciertas personas que estoy separada, me transmiten palabras de lástima y compasión.

 

¡Qué poco saben del gran regalo de transformación que me ha hecho mi separación y la separación de mis padres!

Y eso es precisamente lo que te propongo desde este momento:

Deja de mirar atrás. Todo aquello que viviste ya no es real, pertenece al pasado y ya no existe. Y de él solamente debes llevarte dos cosas: tus hijos y los aprendizajes que te ha ofrecido tu relación y su ruptura.

Úsalos en tu beneficio, para ser mejor persona, mejor madre y mejor mujer.

Libérate del resto, arroja al fuego la gran mochila que vienes arrastrando y que solamente te impide avanzar.

Grábate esto a modo de mantra: lo que te ha pasado, ha sido por algo que necesitabas aprender.

Todos tenemos nuestro PARA QUÉ.

Quizá para mostrarte viejos patrones que arrastrabas desde tu infancia, o para desvelarte que tu forma de estar en el mundo hasta ahora no era la correcta porque no estabas siendo tú…

O quién sabe…en todo caso, es importante que averigües tu para qué y aprendas de él. Pues ahí esta la clave para dejar de sufrir.

 Cuestiónate tus creencias acerca de ti misma y de lo que crees que los demás piensan de ti: rompe con la inercia del orden social establecido. Tu nueva realidad es tan digna como cualquier otra. Nadie esta en su derecho de juzgar tu vida. Nadie. Ni de decidir qué esta bien o mal.

Solamente tú puedes juzgarte, así que, desde este momento toma plena consciencia de todo aquello que te dices a ti misma.

Debes controlar “la cosa” que esta en tu cabeza. Puedes reírte de ella, ridiculizarle o simplemente echarla de tu vida.

Eso te permitirá transformarte y vivir como una persona nueva.

Asume y acepta tus errores: tu separación, esta adversidad ha llegado para que la aceptes con honestidad y humildad. Por más que te duela, te de vergüenza o miedo a mostrarte vulnerable debes mirarte al espejo y ser autocritica.

“La libertad consiste en estar dispuestos a asumir nuestros propios actos”

Nietzsche

 Pregúntate en qué te has equivocado y cual es tu parte de responsabilidad en ello y sobretodo qué aprendizajes has cosechado al respecto.

Si no asumes tus errores, estos seguirán volviendo a ti en el futuro. La vida va a recordarte una y otra vez que debes aprender lo que esta crisis ha venido a enseñarte.

Ayúdate a ti misma: imagínate que tu eres tu mejor amiga o tu hermana o la persona que más quieres en el mundo.

¿Qué harías? 

¿Dejarías que se auto-saboteara o comenzarías a cuidarle para que se recuperara?

El proceso de transformación:

Me gusta ver el proceso de separación como el crecimiento de una flor, de hecho, de ahí surgió TRIBU Magnolia.

Cuando te acabas de separar, como la semilla, vives en la oscuridad. Parece que nada ocurre, que no hay movimiento. Pero por debajo de la tierra, la semilla esta absorbiendo nutrientes y comienza, poco a poco, su ciclo de crecimiento.

La saturación de sufrimiento te empuja a la acción. Sumergida en la adversidad y en el caos, te nacen fuerzas que desconocías. Lo haces por ti y por tus hijos.

Y así, comienza a crecer el brote, es un momento delicado para la planta, pues se encuentra en el punto de su máxima vulnerabilidad. Requiere de luz y agua en su justa medida para continuar creciendo con fuerza.

Es el momento donde debes ocuparte de ti. Ofreciéndote los cuidados precisos y constantes para poder resurgir como una flor resistente y capaz de valerte por ti misma.

Puedes hacerlo tu sola o puedes buscar ayuda, disponer de tu propio jardinero, alguien con experiencia, que te ayude a suministrarte todos los cuidados que necesitas, en su justa medida.

Si necesitas ayuda para crecer, no dudes en reservar ahora tu SESION DE VALORACION gratuita y te explico cómo puedo ayudarte.

 

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