¿MAMÁ, CUANDO VOLVEREMOS A VIVIR TODOS JUNTOS? Martin, 8 años

¿Alguna vez tu hij@ te ha hecho esta pregunta después de la separación y de haberle explicado que os habéis separado?

En la vida de un niño los padres ocupamos un lugar privilegiado respecto a las demás personas de referencia en cuanto a nuestra predisposición a cuidar de él.

 

Evolutivamente, la vinculación entre padres e hijos se caracteriza:

  • Por el cuidado del bienestar físico y psíquico del niño.
  • Por el cariño que recibe de sus padres.
  • Por las experiencias compartidas.

Podríamos resumirlo de la siguiente forma:

Cuantas más experiencias compartidas con nuestros hijos, mayor es nuestra vinculación con ellos.

Cuando un niño manifiesta esta necesidad real de reconciliación puede deberse principalmente a dos causas:

  • Si tiene menos de 7-8 años. Esta necesidad puede provenir del ego del niño. El niño no entiende la separación, por mucho que se lo hayamos explicado y hace intentos que las cosas vuelvan a ser como a él le gustaría que fueran y tener la atención de papá y mamá en un mismo momento y en el mismo lugar.
  • A partir de los 7-8 años. Cuando un niño que ha superado la etapa del egocentrismo lo pasa mal después de la separación es porque sus necesidades básicas, de algún modo ya no están cubiertas y tienes menos experiencias compartidas que antes.

Si el niño echa de menos al padre, por ejemplo, podemos preguntarnos qué experiencias compartidas con él ha dejado de tener.

Tenemos que reflexionar sobre qué personas de referencia satisfacerán esas necesidades del niño cuando esté con nosotras. Sobre qué experiencias ha dejado de tener el niño a causa de la separación y cómo nosotras podemos proporcionarle esas experiencias.

Quizá hacer cosas con el abuelo, con un tío, amigos, etc…o simplemente hacerlo nosotras, creando nuevos tipos de vinculaciones con nuestros hijos.

El niño echará de más o menos falta al padre dependiendo si este es capaz de preservar la relación con el y satisfacer sus necesidades, recordemos: bienestar físico y psíquico, atención emocional y experiencias compartidas.

Si la relación con el padre es limitada o nula, el nivel de sufrimiento del niño y, por tanto, de su necesidad de reconciliación, dependerá de hasta qué punto estas carencias pueden ser compensadas por nosotras o por otras personas de referencia de nuestro hijo.

Te leo

 

Una respuesta a «¿MAMÁ, CUANDO VOLVEREMOS A VIVIR TODOS JUNTOS? Martin, 8 años»

  1. Gracias por la aportación. Mi hijo prefiere vernos separados por las vivencias que hemos tenido.
    Pero si me has hecho reflexionar si tiene otras carencias cuando esta conmigo que pueda tener.

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