ESTE FINAL PUEDE SER UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Cuentan que “Lo que para la oruga es el fin del mundo, para el que es paciente puede transformarse en una bella mariposa” [Lao-Tse]

La verdad es que no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Aunque a la palabra “paciente” incluiría la palabra “haciente”, del verbo HACER.

¿Te explico por qué?

Una separación es un desastre. Si además hay hijos de por medio llega a ser un auténtico drama.

Te inundan y (a menudo te ahogan) un montón de intensas emociones. Sientes rabia, frustración, culpa, tristeza, vergüenza, soledad….

Y no necesariamente por este orden secuencial, sino que suelen venir todas juntas, a la vez, como un cóctel, dejándote la sensación que en cualquier momento va estallar todo por los aires. Créeme que te entiendo.

Lo más desastroso de la ruptura es que tus expectativas se ven truncadas respecto a lo que se supone que tenía que haber sido, a aquello que en un momento de tu vida habías imaginado.

Formar una familia y tener un “final feliz”. 

¿Verdad?

Dependiendo de la situación que hayas vivido, los sentimientos serán diferentes.

No es lo mismo si has sido tú quien ha decidido poner fin a la relación, o si has sufrido un desengaño de la persona con quien compartes tu vida, el padre de tus hijos, y él ha decidido terminar.

Por supuesto la CURA que debes hacerte será diferente en cada situación, trabajando más en unas emociones que en otras.

De todos modos y en ambos casos la relación se rompe.

 ¿Y ahora qué? Te preguntas…

Ahora tienes 2 opciones, ni más ni menos.

Bueno.. a decir verdad sí hay una tercera opción:

Si crees que todavía hay esperanzas, si piensas que existe la posibilidad de recuperar la relación y que estás tomando una decisión prematura y precipitada de abandonar, te aconsejo que pongas todas tus fuerzas y empeño en arreglar las cosas.

 

Id a terapia, hablar hasta la saciedad y luchad juntos por salir adelante.  (Si no tienes claro en qué situación te encuentras, te muestro una forma de averiguarlo).

En cambio, si sabes con certeza que la relación ha llegado a su fin entonces si, tienes 2 opciones:

“Si la vida nos da piedras, de nosotros depende construir un puente o un muro con ellas”.

 Anónimo.

Opción A:

  • Déjate llevar. A esta opción la he llamado:

“El Barco Pirata”

Como bien sabes los piratas eran marineros que se dedicaban a saquear otras embarcaciones para su propio afán de lucro. Su objetivo era el hacerse con el barco y la mercancía, secuestrando y coaccionando a la tripulación y convertirlos en sus esclavos usando la violencia.

Todas esas emociones negativas que te invaden son como estos piratas intentando y queriendo saquear tu vida y quitarte el poder de llevar el timón de tu propia nave.

Lo mejor es no poner resistencia, hacer lo que ordenan los piratas.

Resignarte y dejarte llevar. Ceder el mando a los patapalos.

Las dos sabemos cómo termina la historia:  seguramente vas a sobrevivir, pero estarás para siempre a merced de los antojos piratas, como cual marioneta se mueve acorde el parecer del titiritero.

Te sumergirás en el cóctel de las emociones paralizantes y te dejarás llevar por la marea, al ritmo de las olas del tempestuoso mar.

Las personas que te rodean te dirán cosas como: tranquila todo pasará, el tiempo lo cura todo, debes seguir adelante…

Pero la realidad es que (y ambas lo sabemos) el tiempo en ningún caso lo cura todo, sino que eres TÚ quién debe hacerlo. ¿Cierto?

Opción B:

Agarra el timón con todas tus fuerzas, pase lo que pase.

“Una nueva vida surge de la oscuridad. Tanto si se trata de una semilla enterrada o de un bebé en el seno materno “  

 Bárbara Brown Taylor.

La separación saca lo mejor o lo peor de uno. Si esto último es lo que le ha ocurrido a tu expareja ten en cuenta que el respeto, la bondad y las buenas acciones (no intenciones) son contagiosas y que tienes mucho más poder del que crees para influir en que este proceso tome un rumbo y no otro.

De todas maneras, ahora debes centrarte en ti y en tus hijos.

Si hay algo que puedo asegurarte en estos 10 años de maternidad, es que si tú estas bien, tus hijos también lo van a estar, así de simple.

Y creo que esto es lo que cualquier madre desea, el bienestar de sus niños.

Puedo asegurarte también que el concentrarte en ti, curarte, empoderarte y tomar el mando  te servirá como un catalizador para transformar “tus piratas” en herramientas de fuerza y poder para comenzar una nueva vida

¿Y tú, qué opción elijes?

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