CUSTODIA COMPARTIDA EN NIÑOS DE 0-3 AÑOS

Uno de los principales factores que nos preocupan cuando vamos a tomar la decisión de separarnos es cómo lo van a llevar nuestros hijos. Y el principal indicador que solemos utilizar las familias para pensar si el niño va a sufrir más o menos, es la edad.

Existe la creencia que la edad es el factor determinante. Solemos pensar que si el niño está en la adolescencia no será un buen momento para separarse porque a esa edad los niños pasan por una etapa de transición vital compleja. Tampoco será un buen momento si el niño es muy pequeño, si es un bebé o está en esta etapa de la primera infancia desde el nacimiento a los 3 años de edad.

¿Es eso cierto?

Pues rotundamente no. La edad es solamente una de las diferentes variables que nos puede servir de indicador a la hora de saber cómo lo va a vivir el niño. Pero esta variable esta muy lejos de ser el único factor determinante.

El factor decisivo que nos indicará si el niño o la niña van a sufrir más o menos en la separación, será el grado de conflictividad entre los progenitores, durante todo el proceso.

Cuantos más conflictos en la separación y entre los progenitores, mayor es el riesgo de que el niño sufra algún tipo de alternación psicoemocional.

La variable edad, nos sirve para tener en cuenta las necesidades especificas de los niños durante ese periodo de tiempo en relación a su desarrollo evolutivo, con el objetivo de poder realizar un acompañamiento emocional adecuado y ajustado a estas necesidades.

Cuando hablamos de custodia compartida, nos referimos a ese tipo de custodia en que ambos progenitores disponen del tiempo con los niños en la misma proporción o proporción similar.

Ahora bien, esta proporción y bajo mi punto de vista debe estar definida, ahora sí, en función de la edad del niño.

La custodia compartida puede tener diferentes formas:

  • Por semanas con visitas intersemanales.
  • O fines de semana alternos y dos y tres días con cada progenitor durante la semana.

¿Cómo le puede afectar a un niño de entre 0-3 años la custodia compartida?

Debemos tener en cuenta que los bebés y los niños de entre 0- 3 años son seres totalmente dependientes. Y que, por lo tanto, necesitan ver cubiertas sus necesidades por el adulto en todo momento. Los niños de esta edad necesitan que se cubran sus necesidades de tipo fisiológico y de seguridad. Sus necesidades de tipo cognitivo y necesidades emocionales. Pero, sobre todo, el bebé necesita:

  • Desarrollar un vinculo de apego seguro con ambos o por lo menos con uno de sus progenitores.

Digo con ambos porque lo necesario para el bebé es tener un vinculo de apego seguro con las personas que van a hacerse cargo de él.

Para establecer este vinculo de apego sólido, donde el bebé o niño pequeño se sienta seguro, protegido y donde todas sus necesidades se ven cubiertas. Es necesario que ambos progenitores en el caso de custodia compartida, puedan participar en las tareas diarias de cuidado del bebé: comida, aseo, estimulación sensorial, paseo, acompañamiento el sueño, etc…

Pues es así cómo conseguimos desarrollar este vinculo de apego. Lo más conveniente en este caso, es tener una regularidad en los contactos con el pequeño casi diarios, pero si eso no es posible. No dejar pasar más de 2-3 días en que el niño pueda tener interacciones amplias (que permitan realizar las tareas de cuidado diarias) con ambos progenitores.

¿Y qué pasa cuando uno de los progenitores no ha desarrollado este vinculo de apego con el niño o la niña y de repente ese mismo progenitor pide la custodia compartida?

En este caso y, bajo mi punto de vista profesional y anteponiendo siempre las necesidades del niño, considero que no es recomendable que, de repente, el niño comience a pernoctar en una casa desconocida para él y pasar a estar al cuidado de una persona con quien no se siente demasiado seguro.

Mi opinión profesional es que antes de pasar a la pernocta deben darse las siguientes condiciones:

  • Que el progenitor en cuestión se haya implicado para establecer el vinculo de apego con el niño. Para ello necesitará, insisto, pasar tiempo con el niño llevando a cabo las tareas de cuidado que comentábamos anteriormente. Cubriendo todo su abanico de necesidades.
  • No considero beneficioso para un bebé o un niño que se encuentra en la primera infancia, dejarlo de repente a cargo de alguien con quien no tiene este vinculo de apego seguro y tampoco existe la implicación por parte del adulto de buscar la forma de elaborarlo.

¿Y si, aun así, un juez dictamina la custodia compartida?

Si no hay otra opción, será importante ajustar al máximo posible la situación para poder satisfacer la necesidad del niño a tener un vinculo de apego seguro con el progenitor a su cargo.

Podemos:

  • Establecer un periodo de adaptación coherente y hacerlo de forma gradual.

Primero pasar ratos con el niño en periodo diurno, donde el adulto pueda tener esas interacciones prolongadas, donde pueda ejercer las tareas de cuidado.

  • Preparación anticipatoria: si el niño tiene más de dos años, junto con el periodo de adaptación, se puede ir anticipando al niño, explicándole donde va a ir, ese día, con quien va a estar y qué va a hacer.

En definitiva y como los adultos responsables que somos, debemos tener en cuenta que, si queremos acompañar psico emocionalmente y de una forma adecuada a nuestros hijos durante este proceso tan complejo también de sus vidas, es imprescindible que, ante las necesidades de todos, nos aseguremos que las necesidades de los niños y las niñas son las primeras que quedan cubiertas. Ellos siempre deben ser lo primero.