¿CREES QUE ERES TEMA DE CONVERSACIÓN DESDE QUE TE HAS SEPARADO Y TE SIENTES JUZGADA POR TU ENTORNO?

“Lo que Pedro dice de Juan, dice más de Pedro que de Juan”

Cita Popular 

Es muy probable que desde que te has separado has notado que también tus relaciones sociales han cambiado. Quizá aquellos amigos con quienes solíais quedar para salir y hacer cosas, ya no te llaman como antes.

O cada vez que le propones quedar a aquella madre de la escuela que antes era tan simpática, ahora te da largas y notas que cada vez hay más distanciamiento.

 

Tal vez, cuando paseas por la calle de tu pueblo o ciudad, o vas a comprar a la tienda, notas cómo “chismorrean” sobre ti a tus espaldas. Incluso te han llegado comentarios sobre juicios y opiniones de las personas con quien creías tener una relación de confianza, puede que hasta de tu entorno más de cercano.

¿Te sientes identificada?

 

En primer lugar, toma consciencia que la mayoría de personas vivimos sometidas bajo unas creencias y pensamientos que nos inculcaron desde pequeños y que nos hemos empeñado en validar una y otra vez a lo largo de nuestra vida sin ni siquiera cuestionarnos su veracidad o eficacia.

 

Estas creencias son el filtro a través del cual vemos nuestra realidad y también desde el cual nos creemos en derecho de juzgar la realidad y la vida de las otras personas.

 

Vivimos en una sociedad donde lo más fácil es juzgar al prójimo y ver la suciedad de su casa sin darnos cuenta de la cantidad de porquería que se acumula en la nuestra.

 

Si me fijo y señalo la suciedad del vecino, no tengo que ocuparme de la mía.

Así de simple y así de triste.

 

A menudo, no importa lo que hayas hecho o lo que te haya pasado.

Si te han dejado, te juzgarán desde la pena y la lástima. Si has sido tú quien ha decidido terminar con la relación lo harán desde la culpa y el castigo.

Si me he dado cuenta a través de mi propia experiencia a partir de mi separación, es que en este mundo hay tres cuestiones básicas: tus asuntos, los asuntos del otro y lo asuntos de la vida.

De estas tres cuestiones, la única donde tú tienes control es en tus propios asuntos y, por tanto, lo que digan o hagan los demás es algo que, aunque a simple vista no lo parezca, nada tiene que ver contigo.

Lo cierto, es que lo que los demás dicen de ti, incluso las personas más cercanas, tiene que ver solamente con ellos mismos. Tú y tu situación les sirve de espejo donde proyectan sus carencias y sus mediocridades. 

¿Por qué juzgamos y criticamos a los demás? 

Desde mi punto de vista, cuando las personas juzgamos a otras, lo hacemos sobretodo por dos razones principales:

 

  • La primera: la falta de herramientas para ser útiles a los demás. Es mucho más fácil criticar y juzgar que ofrecer nuestra ayuda a aquellas personas que lo necesitan.

¿Por qué esa pareja con quien solías compartir ratos de ocio, de la noche a la mañana han dejado de hablarte?

Pues por la sencilla razón y, aunque te parezca extraño, que ni siquiera saben qué decirte. No tienen palabras para encajar la situación porque nadie les ha enseñado a hacerlo.

A la mayoría nos enseñan y transmiten desde pequeños que debemos reclamar ayuda, saber pedir e incluso exigir, siempre desde el victimismo. Pero poco nos enseñan cómo ayudar y entregarnos a los demás, al menos de una forma sana y asertiva sin caer en la dependencia emocional.

 

  • La segunda razón es que tu separación queda fuera de su percepción correcta del mundo. Una madre separada para ellos es un desajuste social, un error, una equivocación, que sale de los parámetros de lo que para ellos es correcto.

Su visión de lo que está bien y lo que está mal socialmente está tan limitada por sus creencias que no les deja aceptar la validez de cualquier condición humana o situación personal.

 

No se preguntan qué hay detrás de aquella decisión o de aquella forma de hacer las cosas.

No ven el sufrimiento que esconde, los sentimientos que empujan a actuar de determinada manera.

No se dan cuenta que cada uno hace lo que puede con lo que le ha tocado vivir y que actúa bajo su nivel de conciencia en esos momentos.

Tanto la primera como la segunda razón son carencias humanas. Torpezas. Inseguridades. Falta de autoestima. Todo proyecciones, que lanzamos a través de nuestras palabras cada vez que juzgamos o criticamos a los demás.

 

Te propongo que a partir de ahora cada vez que te sientas juzgada o criticada por tu entorno, te preguntes: ¿Qué le falta a esa persona que ve reflejado en mi? ¿Qué está despertando mi separación en ella?

 Quizá sea la falta de herramientas para ayudarte, como te decía antes.

Tal vez incapacidad para aceptar la validez de cualquier decisión o situación o, incluso, puede reflejar la envidia que sienten, por haber sido tú capaz de hacer algo que ellos anhelan hacer porque no son felices, pero no se atreven y que probablemente nunca harán. O quién sabe…

 

La cuestión es que tomes consciencia que su decisión de juicio y critica hacia ti es eso, solamente su decisión, sus asuntos y que, por tanto, nada tienen que ver contigo.

 

La segunda propuesta es que también dejes de criticar o juzgarles a ellos.

Si pones foco en lo que hacen o dicen las demás personas, date cuenta que también estas proyectando hacia ellos tus carencias y mediocridades.

 

Al contrario, te propongo que te ocupes solamente de ti, de tus asuntos, que te centres en reconstruir tu vida con todo aquello que sí está en tus manos: sanar tus emociones, ser la madre que tus hijos necesitan, cuidarte, organizarte, trabajar por tus objetivos… En definitiva: ser feliz.

 

Si necesitas ayuda para centrarte en tu vida y volver a comenzar…

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