¿CÓMO GESTIONAR EL MIEDO A LA INCERTIDUMBRE EN LA SEPARACIÓN?

Esta semana vamos a abordar el tema número 3 en el ranking de los “miedos” que tenemos las madres en la separación.

 

Estarás de acuerdo conmigo que la incertidumbre es el sentimiento que más nos sucumbe durante la separación. Después del miedo porque nuestros hijos lo pasen mal y el miedo a la soledad, experimentamos el miedo a cuestiones como:

 

  • Hacer frente a los gastos económicos en nuestra nueva situación familiar.
  • Encontrar trabajo si no lo tenemos, pues de repente el sustento familiar depende exclusivamente de nosotras.
  • Poder conciliar mi trabajo con mi nueva situación familiar.

 

Pero… ¿Qué es la incertidumbre? La incertidumbre es la falta de certeza sobre hechos futuros. No saber qué va a pasar sobre acontecimientos o situaciones concretas.

 

En primer lugar, debemos darnos cuenta que la incertidumbre forma parte de la vida. Desde que nacemos hasta el día que desaparecemos reina en nuestra vida la incertidumbre. Incluso por muchos planes que hagamos, por mucha certeza que tengamos sobre algo, no sabemos qué va a pasar finalmente con ello.

 

Por otro lado, la incertidumbre es un indicador de libertad. Si supiéramos en todo momento qué va a suceder, si estuviera todo decidido en nuestra vida, no tendríamos margen de acción, de cambio, de proyección, de mejora…lo que nos llevaría a vivir como robots y totalmente desmotivados. ¿Te imaginas?

Lo cierto es que sabemos perfectamente cómo convivir con la incertidumbre, pues llevamos años haciéndolo. Fíjate: ¿qué has hecho hasta ahora para convivir con la incertidumbre?

Tomar acción:  hacer planes, ilusionarte con algo, crear proyectos, etc…

¿Pero qué pasa cuando vienen mal dadas? ¿Qué podemos hacer cuando tenemos que enfrentarnos a adversidades que nos obligan a transcender por un gran cambio en nuestra vida como en la separación?

 

Supongo que has oído alguna vez aquello que de entre todas las cosas por las que nos preocupamos, el 90% nunca llegan a suceder.

¿Te das cuenta? La estadística nos dice que de todo lo que te esta preocupando en estos momentos, solamente llegará a ocurrir un 10%.

Dice el dicho que:  “La vida reparte las cartas, pero somos nosotros quien las jugamos”.

Por lo tanto, pase lo que pase, sean cuales sean tus circunstancias, ten en cuenta que siembre puedes elegir cómo quieres enfocarlo.

En esta ocasión te voy a presentar a una madre que está pasando por una situación complicada. Se trata de un caso real que he atendido estas últimas semanas en sesiones individuales online.

Laura (nombre ficticio) es mamá de dos niños de 8 y 11 años. Laura está separada desde hace 2 meses. Su ex la ha dejado. Tiene un trabajo a media jornada, el mismo que tenia antes de separarse. Tienen custodia compartida con su ex. Aunque a la práctica, los niños pasan más tiempo con ella que con su padre, pues él trabaja a jornada completa. Entre otros muchos frentes (emocionalmente no se encuentra bien y le preocupan mucho los niños) Laura se da cuenta que no llega a final de mes con el suelo que tiene.

 Pues ahora tiene que hacer frente ella al alquiler completo del piso, a los gastos, a la mitad de la manutención de los chicos…tiene algunos ahorros, pero cree que en pocos meses se le van a terminar. La incertidumbre que siente por el miedo a no poder hacer frente económicamente a su nueva situación le esta comenzando a pasar factura y ha tenido ya dos ataques de pánico.

Laura acude a terapia para gestionar esta situación y no caer en la rueda de la ansiedad.

Bien, así es cómo llegó Laura al Programa de Formación.

En la sesión de valoración Laura me comunicó que no podría hacer frente al pago del Programa, así que establecimos el pago en varias mensualidades.

En primer lugar, debemos atender lo urgente: parar la ansiedad generada por la incertidumbre: ¿Qué me estoy diciendo a mi misma? ¿Cuál es ese diálogo interno que no me deja sentir la calma que necesito en estos momentos?

Llegamos a la conclusión que Laura estaba una buena parte del día teniendo pensamientos en bucle a causa de esa situación económica, Laura se pasaba el día lamentándose y quejándose de la situación. Pero no hacia nada por cambiarla.

Por un lado, Laura tenia una actitud pasiva, no estaba haciendo nada por cambiarla porque las circunstancias la estaban comiendo. Y por otro lado no se sentía capaz de hacer nada, aunque la cantidad de tareas por hacer cada día le agobiaba muchísimo.

Laura estaba en un bucle de pensamiento.

Fíjate: cuando estamos abrumados por una situación nuestra mente, que esta programada para la supervivencia, nos conecta con el miedo. Cuando sentimos miedo los seres humanos reaccionamos de tres formas diferentes: huyendo, paralizándonos o atacando.

Laura estaba paralizada por el miedo que sentía de no ser capaz de sacar adelante a su familia.

Con unas cuantas sesiones, conseguimos que Laura neutralizara ese discurso paralizante.

  1. Definimos todas y cada una de las cosas que, dentro de esa situación, estaba en sus manos poder cambiar y las que no. El resultado fue el siguiente: Podíamos cambiar: organizar mi día a día a través de un planning de acción. 
  2. Dentro de ese planning, establecimos que: todos los días debíamos organizarnos para: trabajar, atender a los niños, hacer las tareas de la casa, hacer algo de actividad física y reservar 30 minutos al día, para comenzar una búsqueda activa de empleo: redactar un nuevo currículum, inscribirme en redes sociales, definir el tipo de trabajo que necesito (que me permita obtener más ingresos y conciliar con mi nueva situación familiar), buscar qué bolsas de trabajo nos interesan, contactar con personas que pueden ayudarnos en ese aspecto, etc…hicimos una lista bien larga de tareas.
  3. Controlar su diálogo interior. A través del cambio de actitud (pasar de una actitud pasiva basada en la queja a una actitud proactiva) conseguimos que Laura se sintiera más empoderada, se daba cuenta que con esas pequeñas acciones iba poco a poco tomando las riendas de su vida.

Al final cuando estamos paralizados por la incertidumbre es necesario comenzar con pasos pequeños estableciendo pequeños objetivos y metas que nos permitan poder pasar a la acción de una forma fácil, sin necesidad de hacer grandes esfuerzos.

El estar enfocados en pequeños objetivos nos permite ser productivos a la vez que nos motiva a continuar y así, paso a paso, logramos cambiar la situación y eliminar la incertidumbre haciendo el camino, mientras llegamos a la meta, mucho más fácil y llevadero.

Finalmente, 3 meses y medio después a través de mucha perseverancia y disciplina en el plan de acción que establecimos, Laura consiguió otro trabajo en un sector que no era el suyo pero que le ilusionaba porque, además, le obligaba a salir de su zona de confort. Laura pudo pagar el Programa y recuperar la inversión además de poder hacer frente a los gastos de su nueva forma familiar con el nuevo trabajo.

Porque es así cómo funciona. la incertidumbre y el miedo nos bloquean. A menudo necesitamos ayuda para poner foco y establecer un plan de acción. Nuestras creencias (Laura creía que no saldría adelante porque no se veía capaz de tomar acción a causa del miedo y la incertidumbre) condicionan nuestra percepción y en consecuencia nuestros actos. Porque aquello que creemos suele ser lo que creamos. Es la profecía auto cumplida.

Es cierto, no vamos a conseguir siempre aquello que deseamos, pero dentro de la situación o adversidad que tengamos siempre, siempre hay un margen de acción, un porcentaje que está en nuestras manos para poder cambiar y conseguir nuestros objetivos.

Si como Laura, te sientes bloqueada por el miedo y la incertidumbre y no sabes cómo avanzar, contacta conmigo y te ayudaré a establecer tu plan de acción y ayudarte a conseguir tus objetivos.

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