FACTORES DE ALTO RIESGO QUE PUEDEN AFECTAR A LA SALUD PSICOEMOCIONAL DE LOS NIÑOS

Entre los profesionales que nos dedicamos a la atención psicomoecional de los niños, se ha planteado durante mucho tiempo si lo hijos de padres separados tenían mayor riesgo de presentar alteraciones psicoemocionales.

Actualmente, la mayoría de estudios en hijos de padres separados, concluyen que cualquier alternación o psicopatología en estos niños, podría haberse dado antes de la separación.

Por lo tanto, deducimos que estas alteraciones psicoemocionales no son consecuencia directa de la separación, sino de una serie de factores que les afectan y que tienen que ver más bien con la incapacidad de los progenitores de mantener una relación sana y equilibrada, tanto antes como después de la separación.

Estos factores representan una forma de privar a los niños de sus necesidades más básicas como la necesidad de disponer de relaciones afectivas de calidad, la necesidad de seguridad y pertenencia y la necesidad de vivir y desarrollarse en un contexto que le acoja y le sostenga.

Entre estos factores, encontramos:

  • LOS CONFLICTOS ENTRE LOS PROGENITORES: y aquí no nos referimos solamente a las discusiones, las peleas y los gritos. También al clima de tensión, frialdad y desconexión emocional entre los progenitores.
  • LOS DESACUERDOS Y DESAVENENCIAS: Mala comunicación, rechazo, desprecio, ironías, ridiculizaciones…
  • LA INCERTIDUMBRE: no saber qué va a pasar con sus vidas, les provoca inseguridad y miedo. Aumentando exponencialmente la probabilidad de desarrollar conductas de tipo regresivo o desafiante.

Otros estudios (Amato y Keih, 1991; Amati mLoomis y Booth 1995; Hetherington, 1999) afirman que los hijos de familias no separadas, pero donde se dan alguno o varios de estos factores, presentan más dificultades de adaptación, baja autoestima y conductas disfuncionales que los hijos de familias que viven separadas y donde no se da ninguno de estos factores.

Entonces ¿Qué podemos hacer los adultos para que la separación no afecte a los niños, de manera que pueda provocarles alteraciones psicoemocionales?

  • Trabajar en nuestras propias emociones y conductas.
  • Acompañarles emocionalmente y teniendo en cuenta su momento evolutivo. Observándoles y validando sus emociones. Dándoles presencia y trabajando en el vínculo de confianza con ellos.

Trabajar en la relación y comunicación con nuestra expareja. Buscando siempre la mejor relación que sea posible. 

Si necesitas ayuda para trabajar en uno o varios de estos temas, en TRIBU Magnolia, trabajamos para que puedas conseguir el mejor proceso de separación para ti y para tus hijos. 

10 CUENTOS Y RECURSOS PARA EXPLICAR LA SEPARACIÓN A LOS NIÑOS hasta 10 años. CAST-CAT

1- En el cuento, con ilustraciones que explican muy bien la trama, un niño explica cómo ve a su madre ahora: “convertida en una bestia” desde que se ha separado de su padre. 

Una madre triste, desconectada, deprimida y a veces rabiosa.

El niño explica que, cuando las dos bestias se encuentran (padre y madre), se convierten en verdaderas bestias que olvidan que un día se quisieron. 

Poco a poco el niño explica cómo su madre va evolucionando y se va transformando. Entendiendo lo que ella necesita. 

Te dejo también el cuento en vídeo: 

2- La custodia compartida. Desde la perspectiva de una niña de 9 años. 

3- Custodia materna. 

5- Este precioso cuento explica cómo de repente, después de la pérdida de un calcetín, una niña entiende, por fin,  qué significa estar separados. 

6- CUANDO MI CORAZÓN ´TIEMBLA. (CAST). 

Un cuento para trabajar el duelo infantil. Incluye actividades didácticas para los niños. 

7- QUIN EMBOLIC DE FAMÍLIA!  (CAT)

Para familias ensambladas. Nuevas parejas. 

8- SI MAMÁ DICE BLANCO, PAPÁ DICE NEGRO (CAST)

Un cuento que muestra la evolución de la familia . Desde que los padres eran novios, hasta que ya no se entienden y se separan. Y les explican que a ellos siempre les querrán. 

Para niños más pequeños, refleja la incomprensión de los niños ante la situación. Aparece el sentimiento de culpa infantil. Y trata también el duelo en los niños. 

 

9- Para los más mayores. El relato de una niña que está muy despistada porque tiene sus cosas en dos casas. 

10 -El relato de una niña que se enfrenta al conflicto y a la separación de sus padres. 

Cuenta cómo se evade y consigue encontrarse a si misma. 

Para niños y niñas a partir de 7-8 años.

CUSTODIA COMPARTIDA EN NIÑOS DE 0-3 AÑOS

Uno de los principales factores que nos preocupan cuando vamos a tomar la decisión de separarnos es cómo lo van a llevar nuestros hijos. Y el principal indicador que solemos utilizar las familias para pensar si el niño va a sufrir más o menos, es la edad.

Existe la creencia que la edad es el factor determinante. Solemos pensar que si el niño está en la adolescencia no será un buen momento para separarse porque a esa edad los niños pasan por una etapa de transición vital compleja. Tampoco será un buen momento si el niño es muy pequeño, si es un bebé o está en esta etapa de la primera infancia desde el nacimiento a los 3 años de edad.

¿Es eso cierto?

Pues rotundamente no. La edad es solamente una de las diferentes variables que nos puede servir de indicador a la hora de saber cómo lo va a vivir el niño. Pero esta variable esta muy lejos de ser el único factor determinante.

El factor decisivo que nos indicará si el niño o la niña van a sufrir más o menos en la separación, será el grado de conflictividad entre los progenitores, durante todo el proceso.

Cuantos más conflictos en la separación y entre los progenitores, mayor es el riesgo de que el niño sufra algún tipo de alternación psicoemocional.

La variable edad, nos sirve para tener en cuenta las necesidades especificas de los niños durante ese periodo de tiempo en relación a su desarrollo evolutivo, con el objetivo de poder realizar un acompañamiento emocional adecuado y ajustado a estas necesidades.

Cuando hablamos de custodia compartida, nos referimos a ese tipo de custodia en que ambos progenitores disponen del tiempo con los niños en la misma proporción o proporción similar.

Ahora bien, esta proporción y bajo mi punto de vista debe estar definida, ahora sí, en función de la edad del niño.

La custodia compartida puede tener diferentes formas:

  • Por semanas con visitas intersemanales.
  • O fines de semana alternos y dos y tres días con cada progenitor durante la semana.

¿Cómo le puede afectar a un niño de entre 0-3 años la custodia compartida?

Debemos tener en cuenta que los bebés y los niños de entre 0- 3 años son seres totalmente dependientes. Y que, por lo tanto, necesitan ver cubiertas sus necesidades por el adulto en todo momento. Los niños de esta edad necesitan que se cubran sus necesidades de tipo fisiológico y de seguridad. Sus necesidades de tipo cognitivo y necesidades emocionales. Pero, sobre todo, el bebé necesita:

  • Desarrollar un vinculo de apego seguro con ambos o por lo menos con uno de sus progenitores.

Digo con ambos porque lo necesario para el bebé es tener un vinculo de apego seguro con las personas que van a hacerse cargo de él.

Para establecer este vinculo de apego sólido, donde el bebé o niño pequeño se sienta seguro, protegido y donde todas sus necesidades se ven cubiertas. Es necesario que ambos progenitores en el caso de custodia compartida, puedan participar en las tareas diarias de cuidado del bebé: comida, aseo, estimulación sensorial, paseo, acompañamiento el sueño, etc…

Pues es así cómo conseguimos desarrollar este vinculo de apego. Lo más conveniente en este caso, es tener una regularidad en los contactos con el pequeño casi diarios, pero si eso no es posible. No dejar pasar más de 2-3 días en que el niño pueda tener interacciones amplias (que permitan realizar las tareas de cuidado diarias) con ambos progenitores.

¿Y qué pasa cuando uno de los progenitores no ha desarrollado este vinculo de apego con el niño o la niña y de repente ese mismo progenitor pide la custodia compartida?

En este caso y, bajo mi punto de vista profesional y anteponiendo siempre las necesidades del niño, considero que no es recomendable que, de repente, el niño comience a pernoctar en una casa desconocida para él y pasar a estar al cuidado de una persona con quien no se siente demasiado seguro.

Mi opinión profesional es que antes de pasar a la pernocta deben darse las siguientes condiciones:

  • Que el progenitor en cuestión se haya implicado para establecer el vinculo de apego con el niño. Para ello necesitará, insisto, pasar tiempo con el niño llevando a cabo las tareas de cuidado que comentábamos anteriormente. Cubriendo todo su abanico de necesidades.
  • No considero beneficioso para un bebé o un niño que se encuentra en la primera infancia, dejarlo de repente a cargo de alguien con quien no tiene este vinculo de apego seguro y tampoco existe la implicación por parte del adulto de buscar la forma de elaborarlo.

¿Y si, aun así, un juez dictamina la custodia compartida?

Si no hay otra opción, será importante ajustar al máximo posible la situación para poder satisfacer la necesidad del niño a tener un vinculo de apego seguro con el progenitor a su cargo.

Podemos:

  • Establecer un periodo de adaptación coherente y hacerlo de forma gradual.

Primero pasar ratos con el niño en periodo diurno, donde el adulto pueda tener esas interacciones prolongadas, donde pueda ejercer las tareas de cuidado.

  • Preparación anticipatoria: si el niño tiene más de dos años, junto con el periodo de adaptación, se puede ir anticipando al niño, explicándole donde va a ir, ese día, con quien va a estar y qué va a hacer.

En definitiva y como los adultos responsables que somos, debemos tener en cuenta que, si queremos acompañar psico emocionalmente y de una forma adecuada a nuestros hijos durante este proceso tan complejo también de sus vidas, es imprescindible que, ante las necesidades de todos, nos aseguremos que las necesidades de los niños y las niñas son las primeras que quedan cubiertas. Ellos siempre deben ser lo primero.

LOS “IMPRESCINDIBLES” EN EL CONVENIO DE SEPARACIÓN, SEGÚN NUESTRA EXPERIENCIA.

En la sesión grupal de la semana pasada y a raíz de las necesidades de una de las integrantes del grupo, establecimos cuáles son para nosotras los aspectos “imprescindibles” a la hora de redactar el convenio regulador de la separación.

Y es que, llegado el momento, hay veces que creemos tener algunas cosas claras, pero no nos damos cuenta de las consecuencias que puede tener a medio y largo plazo.

Como también personas que no tienen ni idea por donde empezar. Y qué es lo que hay que tener en cuenta a la hora de redactar el convenio.

Obviamente, válete siempre de la figura de una abogada de familia como @help.familia que te orientará de forma clara y teniendo en cuenta las leyes y las disposiciones jurídicas.

Pero mientras, te puede ser de ayuda esta lista que hemos elaborado entre 10 madres separadas que han pasado por la experiencia de redactar el convenio y, SOBRETODO, de VIVIRLO.

Hemos definido tanto aquellas situaciones o aspectos que en su momento no tuvimos en cuenta a la hora de definir el convenio regulador, y que más tarde hemos necesitado, como aquellos aspectos que en su momento “validamos y firmamos” y que ahora habríamos hecho diferente.

Antes de pasar a exponerte la lista de estos “imprescindibles” déjame decirte algo.

Si he extraído algún aprendizaje de mi propia experiencia y de las experiencias de muchas otras situaciones que he conocido, es que lo más importante cuando vamos a definir los puntos del convenio regulador es asegurarnos de no tomar decisiones desde  nuestras emociones disfuncionales.

Si no que debemos hacerlo desde la máxima neutralidad posible y pensando siempre en lo que va a resultar más beneficioso para los niños. Aunque, a priori, no nos guste.

Es evidente que cuando nos separamos a cada uno se le despiertan emociones diferentes que van desde la rabia a la culpa o al rencor. Todas ellas emociones disfuncionales.

Si yo tomo decisiones desde alguno de estos lugares, lo más probable es que sean decisiones que van girarse en mi contra a medio o a largo plazo.

Por lo tanto, mi punto de vista y mi mensaje respecto a este tema: antes de tomar una decisión, asegúrate que no lo haces desde ninguna emoción disfuncional. Y que actúas desde la máxima objetividad posible.

A menudo, sobre todo cuando pasamos por procesos complejos o conflictivo, ser objetivo también es muy complejo y es justo ahí cuando debemos buscar ayuda.

Por un lado, valernos de la figura del mediador y/o abogado que te nos aporte esa visión objetiva desde la legalidad

Y por otro lado a alguien que nos ayude a convertir esas emociones disfuncionales en aprendizajes constructivos.

Ahora sí, vamos con esos “imprescindibles”:

Lo hemos clasificado en DOS GRANDES ÁREAS:

ASPECTOS RELACIONADOS CON EL CUIDADO DE LOS NIÑOS:

1-     Definir el tipo de custodia. Hacerlo a medio y largo plazo. Convenio revisable. Porque hay veces que, aunque la custodia compartida puede resultar lo mejor para los niños, quizá la otra parte no la ha pedido o bien provoca muchas incomodidades para los niños. Por ejemplo en esas situaciones que los progenitores viven lejos y ese ir y venir para los niños resulta un factor que dificulta su adaptación y complica su vida: los niños tienen que madrugar mucho, hacer largos trayectos en coche, etc…

2-     Distribución de tiempo con los niños: algo que parece a priori tan obvio, se puede convertir en un autentico quebradero de cabeza.

Casos en que se ha optado por la compartida, estableciendo unos tiempos de estar con los niños que luego, a la práctica, no son posibles de cumplir por alguno de los progenitores.

3-   Distribución de las vacaciones (verano, navidad y semana santa): dejar muy claro con quién van a pasar esos días los niños, sobre todo los días más señalados. Porque si no, luego hay sorpresas y en consecuencia, conflictos.

4- Cómo vamos a organizarnos en las fechas señaladas (cumpleaños de los hijos y progenitores)

5- ¿Qué vamos a hacer cuando los niños estén enfermos? Se quedan en la casa donde estén hasta recuperarse o hacemos el cambio igualmente o valoramos según la gravedad del niño. 

¿Quién va a renunciar al Trabajo para cuidarles?

6-   Compartir o no fotos de los niños en las redes sociales. Incluso a nivel de familia extensa. 

7-     Llamadas y mensajes o enviar fotos cuando los niños están con el otro progenitor. Definir cuándo van a darse esas llamadas y en qué frecuencia.

8-    Visitas a abuelos, tíos y demás familiares. Definir cuando y en qué condiciones.

ASPECTOS RELACIONADOS CON EL TEMA ECONÓMICO:

  • Tipo de custodia y pensión compensatoria. Definir, lo más exhaustivamente posible los gastos en cuanto a la manutención y establecerlo por escrito.
  • Definir la contribución de cada uno respecto a la manutención y si establecerlo como revisable, para poder adaptar el convenio a los posibles cambios (perdida de empleo, situaciones especiales como ERTES, diferencias de sueldo, etc…)
  • No hacer concesiones que no son justas ni objetivas. Asi como tampoco reclamar lo que no es justo y objetivo. Y esto tiene mucho que ver con las interferencias emocionales que explicaba anteriormente.

Sentimientos como la culpa, puede llevarnos a hacer concesiones que realmente no tenemos por qué hacer.

O emociones como la rabia, nos pueden llevar a reclamar más de lo que es estrictamente necesario.

Espero que esta lista de “imprescindibles” te sirva para orientarte a la hora de definir tu convenio de separación. E insisto consulta siempre un mediador/abogado para tomar estas decisiones y recurre a terapia si te das cuenta que tus emociones pueden estar influyendo en esa toma de decisiones y no te sientes capaz de gestionar por ti misma.

Del mismo modo, si has pasado por esta situación y hay algún aspecto que crees que se puede incluir en estos imprescindibles, solamente tienes que decírmelo. 

MADRES SEPARADAS Y CRIANZA CONSCIENTE: una relación de sentimientos encontrados.

Una de las muchas conversaciones con las madres a las que acompaño, ha sido lo que ha inspirado el artículo de esta semana.

Hace mucho tiempo que quiero hablarte de lo que ha significado para mi la crianza consciente a lo largo de mi vida.

Y es que, el concepto “crianza consciente”, hoy en día me despierta una serie de sentimientos encontrados.

Ya he explicado en alguna ocasión, que descubrí el mundo de la educación y la crianza consciente a los pocos meses de nacer mi hijo mayor. Hace ya 11 años.

Por aquel entonces significó la salvación, pues por fin pude relajarme. Dejé de sentirme culpable por dormir con mi hijo, por la lactancia materna prolongada, por portearle continuamente como él necesitaba. Hubo un antes y un después.

A raíz de eso, comencé a investigar y formarme en educación y crianza consciente, tanto a nivel personal como profesional. Incluso llegué a montar un proyecto por el año 2015 que no terminó de funcionar. Y así, fui aprendiendo cada día más, un aprendizaje que después pude poner en práctica también con mi segundo hijo.

En ese sentido parecía que todo iba bien. Me sentía segura con mi forma de educar y criar a mis hijos, disfrutaba de la maternidad, rompiendo las creencias que me había autoimpuesto sobre qué significaba ser madre.

Pero todo cambió cuando llegó mi tercer hijo y, seguida de él, la separación en pleno postparto.

A partir de ese momento la crianza consciente pasó de ser mi refugio a ser prácticamente una sombra.

Algo que perseguía pero que no era capaz de alcanzar.

Criar conscientemente para mi significa ser capaz de educar sin gritos ni castigos.

Educar respetando siempre las necesidades de mis hijos, poner límites desde el respeto y el amor.

Validar sus emociones y empatizar con ellas.

Estar presente. Y estar presente con los niños no significa sólo compartir espacio. Significa conectar, jugar con ellos y estar emocionalmente disponible.

Y, sobre todo, no proyectar mis reacciones emocionales sobre ellos.

Todo este conocimiento es algo que, bajo mi punto de vista, toda madre y todo padre debería tener. Pues, al fin y al cabo, estamos educando a los futuros ciudadanos de esta sociedad.

Por lo tanto y ante todo, me gustaría resaltar la importancia de formarnos en estos temas.

Porque nuestros hijos merecen que lo hagamos lo mejor posible.

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando nos separamos?

Pues que la crianza consciente, si no la gestionamos bien, puede ser una carga realmente paralizante.

Porque cuando atraviesas un duelo, cuando emocionalmente estas desbordada y físicamente exhausta, criar conscientemente se puede volver un camino de piedras y muy cuesta arriba.

Pero no hacerlo te conecta directamente con la odiosa culpabilidad.

Y lo cierto es que estar disponible emocionalmente por y para tus hijos, cuando no eres capaz ni siquiera de gobernarte a ti misma, es realmente algo complejo. Por no decir imposible.

  • Jugar y estar presente el tiempo que necesitan y que, además, ese tiempo sea de calidad. Cuando lo que realmente te pasa es que el tiempo se te come, porque quieres alimentar bien a tus hijos, hacer la compra, mantener un hogar mínimamente limpio y ordenado.

Jugar y estar presente resulta misión imposible.

  • Cuando tienes que trabajar a la vez que cuidarles y no hay nadie que pueda tenderte una mano. Cuando no hay nadie más en casa. Cuando no hay una pareja que te apoye y te sustente física y emocionalmente.
  • Cuando tienes más de un hijo con necesidades muy diferentes y no eres ni física ni emocionalmente capaz de estar a la altura. Y cuando además compruebas las consecuencias de esto en ellos, día tras día.
  • Cuando económicamente a penas llegas a cubrir gastos y tienes que hacer más horas que un reloj en el trabajo para poder pagar a las canguros que necesitas encima para poder trabajar.

Totalmente absurdo, pero totalmente cierto.

Y es que esta es la realidad con la que nos encontramos muchas madres separadas y muchos padres también, todo sea dicho.

Entonces, ¿Cómo se puede, bajo esas condiciones criar conscientemente?

Pues ahí la gran pregunta.

Una pregunta a la que hace mucho tiempo doy vueltas y vueltas y, de momento, la única respuesta que he encontrado es la siguiente:

HACIENDO LO QUE SE PUEDE

Sí. Siempre digo que las personas no somos nuestras circunstancias. Es decir, que pase lo que nos pase, sea cual sea la situación en que nos encontremos, siempre podemos elegir cómo queremos vivirla. Y creo fervientemente en ello.

Pero reconozcámoslo y aunque pueda parecer una contradicción:

Hay circunstancias que hacen las situaciones mucho más complejas. Y ser madre separada y querer criar de forma consciente y respetuosa a tus hijos, es una de ellas.

¿Y qué significa hacer lo que se puede?

Pues en primer lugar perdonarse, permitirse y soltando lastre.

A día de hoy todavía hay días que me sigo desbordando. Días que termino exhausta, reaccionando automáticamente con mis hijos y soltando algún grito. Muchos más de los que me puedo permitir.

Desbordándome y culpabilizándome a mi misma.

Pero si algo he avanzado en estos cuatro años, es que también he aprendido a perdonarme por ello.

Eso es: PERDONARSE, pedir disculpas a mis hijos, respirar profundo y acostarme sabiendo que el día siguiente tendré otra nueva oportunidad.  Para hacerlo mejor, para criarles y educarles de forma más consciente. Porque HAGO LO QUE PUEDO.

Perdonarse es el primer paso para soltar la tediosa CULPA.

Y me perdono por no llegar, por no poder, por no ser capaz, por no alcanzar, por no responder y por no ser siempre la madre que mis hijos necesitan.

Pero al día siguiente, lo vuelvo a intentar. Y tal vez vuelvo a fallar, pero me vuelvo a levantar.

Hacer lo que se puede es decirse que no pasa nada si la casa no esta muy limpia y ordenada.

Que no pasa nada si no escribo al ritmo que sería conveniente para mi proyecto.

Que no pasa nada si tenemos que comer lo mismo que ayer porque no he sido capaz de organizarme para hacer la compra.

Hacer lo que se puede es no parar de leer y estudiar para aprender a ser la mejor madre para mis hijos y poder disfrutar de la maternidad.  Es invertir mi poco dinero en formación y terapia para intentar ser más feliz y así lo puedan ser ellos.

Me ayuda pensar que ellos crecerán y que algún día recordaré con nostalgia todos estos años de infancia que ya nunca más volverán.

Y sé que recordaré los mejores momentos, porque eso es lo que hace la memoria.

La memoria olvida lo que quiere olvidar. Y recuerda lo que quiere recordar.

Espero que ellos no olviden que los sostuve, y recuerden que lo hice lo mejor que pude.

Que no olviden que me esforcé al máximo e hice todo lo que estaba en mis manos para hacer de esta pequeña familia un hogar donde crecer felices.

Aunque haya días que lo consiga y haya otros muchos que no.

Solo espero que ellos, tampoco olviden.Porque “Hacer lo que se puede es querer hacerlo lo mejor que puedas, aunque realmente no puedas”

Gracias por leerme.

MI MÉTODO PARA SUPERAR UNA SEPARACIÓN CON HIJOS

No se me ocurre mejor forma de comenzar 2021 que dedicando este primer artículo del año presentándote mi método para superar una separación con hijos.

He explicado en diversas ocasiones que, desde unos meses después separarme, cuando ya estaba harta de sufrir, cuando ya no sabia como ayudar a mis hijos y mucho menos cómo ayudarme a mí misma, mi principal fijación fue encontrar la forma de superar esa situación.

Fui a terapia durante varios meses y, aunque me ayudó, sentía que necesitaba algo más, pero por aquel entonces todavía no sabia qué era.

Así que, comencé a investigar y a estudiar muchísimo.

Leía todo lo que caía en mis manos relacionado con la separación con hijos. Investigué e indagué por las áreas de mi campo: la psicología y la pedagogía.

Aprendí mucho y aunque me costó tiempo, esfuerzo y disciplina,  todo aquel estudio e investigación me llevo a sacar diferentes conclusiones:

La primera y la más importante era que:

Todavía no existía lo que para mí debía ser la AYUDA “IDEAL” para una madre que se acaba de separar, o al menos, yo no fui capaz de encontrarla.

La principal razón que me llevó a esta primera conclusión, era la necesidad de que la madre, como eje vertebrador de su nueva vida, no solo debía sentirse ayudada, sino que debía sentirse “ACOMPAÑADA” durante el proceso de separación.

La segunda conclusión que saqué era que el mejor “Acompañamiento a la Separación para una Madre” debía ir dirigido en primer lugar a:

Atención psicoemocional, autocuidado y autorrealización.

  • A aprender a gestionar nuestras emociones.
  • Reconstruir la autoestima.
  • Implementar hábitos y rutinas para el autocuidado.
  • A conciliar trabajo y maternidad.
  • Y de paso, aprovechar la separación como un catalizador para nuestro desarrollo personal, gracias a los aprendizajes que podemos extraer de este proceso.

Pero también me di cuenta y estarás de acuerdo conmigo, que la separación cuando tienes hijos no se supera únicamente poniendo el foco en ti misma.

Hay dos áreas que requieren la misma atención, nos guste más o menos y que, por lo tanto, también hay que considerarlos pilares fundamentales de todo este proceso:

El Acompañamiento psicoemocional a nuestros hijos, teniendo en cuenta su momento evolutivo.

 La relación y comunicación con nuestra expareja.

Comprobé a través de mi propia experiencia que, si quería que mis hijos estuvieran bien, debía antes trabajar en mí misma y que, al mismo tiempo, ese trabajo interior me permitió poder acompañar a mis hijos desde un lugar completamente diferente:

Ofreciéndoles lo mejor de mí, siendo paciente, adecuando mi acompañamiento a sus características según el momento evolutivo que se encontraban cada uno de mis tres hijos. Validando y dando más presencia.

Y, por último, el tercer pilar fundamental donde debemos enfocarnos para superar la separación es la relación y comunicación con nuestra expareja.

Por mucho que yo trabaje en mi misma y en acompañar a mis hijos, una relación con mi expareja conflictiva, donde cualquier interacción acaba en conflicto, donde llegar al consenso sobre algo es siempre muy difícil, donde interfieren sentimientos como la rabia, el rencor o incluso el odio, va impedir que pueda vivir en paz y comenzar de nuevo.

Nos guste o no, nuestra expareja es alguien con quien vamos a tener que relacionarnos durante mucho tiempo. Por ello se hace necesario cultivar esa relación, aunque sea de forma unilateral porque, la verdad, es que tenemos mucho más poder del que imaginamos para influir positivamente en que esa relación sea diferente y más llevadera.

Y es necesario por nuestra propia salud mental pero, sobre todo, porque a lo que nunca podrá adaptarse y aceptar cualquier niño, no es a que sus padres se separen. A lo que nunca podrá adaptarse ni aceptar cualquier niño, es que sus padres vivan en conflicto para el resto de sus vidas.

De todo este trabajo, fruto de mi propia experiencia personal y de mi desarrollo profesional, nació este método para superar primero mi propia separación y ahora para acompañar a otras madres como tu a superar la tuya. 

Porque cual sea tu situación, aunque te parezca que no tiene solución, la tiene.

Y tampoco importa la edad que tengan los niños pues, como has visto, el acompañamiento tiene en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentra el niñ@. Tanto en el momento de la separación, como posteriormente.

Por lo tanto, si te encuentras en esta situación, tanto si te acabas de separar, si hace tiempo que lo has hecho, o tienes pensado separarte, te invito a probar mi método.

Sólo trabajando y mejorando cada una de estas tres áreas podrás realmente superar este proceso y comenzar de nuevo.

Por el contrario, si alguna de estas áreas falla, tu vida estará coja como un taburete y nunca podrás alcanzar la estabilidad emocional y avanzar en tu vida.

El próximo mes de febrero, volvemos a abrir inscripciones para la quinta promoción que comenzará el mes de marzo de 2021.

Te espero.

OBJETIVO 2021: La mejor “venganza” es conseguir el éxito.

Sé que es una frase muy estoica. Pero estoy segura que has pensado muchas veces en cómo canalizar esa rabia y esas emociones destructivas que sientes a menudo.

Y aunque hayas elegido tu vida como separada, no me cabe duda que te preguntas a menudo cómo has llegado hasta aquí.

Porque nunca es como nos lo habíamos imaginado.

Sea cual sea tu situación. Sea elegida o forzada. Esa incertidumbre, ese miedo, la rabia y la frustración alimentan tus ganas de devolver el daño sufrido.

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frio. Y yo digo que la venganza es un plato que nos comemos nosotras mismas.

Porque esos sentimientos destructivos son lastres que, aunque nos parezca que le va a doler al otro, en realidad somos nosotras quienes los cargamos.  

Te propongo un reto personal para este 2021: canalizar toda esta rabia que sientes y todas estas emociones destructivas: por alguien, por la situación que has vivido, por la vida, incluso por ti.

¿Cómo? Consiguiendo tu propio éxito.

“Convirtiendo el sufrimiento destructivo en sufrimiento productivo”.

Eso es justo lo que yo hice cuando estuve harta de sufrir por mi separación.

Pero ¿Qué es el éxito? 

Pues dependerá de a quien le preguntes, porque la definición que nos han vendido de éxito, la que se suele creer e imaginar socialmente, esta relacionada con tener dinero, tener un buen trabajo, una casa y una familia unida y bonita. Esta relacionada con el tener.

 

Si me lo preguntas a mi hace unos años te hubiera contestado probablemente algo parecido a esto.

 

Pero si me lo preguntas hoy te diré que para mi el éxito tiene que ver con el SER y el ESTAR y no con el tener.

 

Para mi, conseguir el éxito ha sido conseguir vivir tranquila.

Y la tranquilidad y la paz mental, para mi, son la puerta a la felicidad.

¿Y cómo he conseguido yo vivir tranquila?

Para empezar, siendo coherente entre lo que pienso y lo que quiero con lo que hago.

 Me di cuenta que no podría alcanzar la paz mental mientras no fuera capaz de gestionar mis emociones. Mientras estuviera viviendo con miedo y desolación. Por mucho que lo deseara no me sentí coherente y fiel a mis misma hasta que no comencé mi propio trabajo personal:

Aprendiendo herramientas de gestión y autorregulación emocional y desarrollando al máximo mi pensamiento critico para poder cuestionar todas mis creencias limitantes que me impedían avanzar en mi proceso de separación.

Querer ser feliz y querer tener tranquilidad y vivir como una victima de mis circunstancias, no son compatibles.

Poniendo foco en mi propio autocuidado. 

Comenzar a cuidar también mi cuerpo, implementar el deporte en mi vida, cambiar mi alimentación, incorporar hábitos y rutinas de buen descanso y relajación fueron vitales para conseguir el éxito.

Trabajando en la relación con el padre de mis hijos. 

Este es un tema clave para conseguir el éxito en la separación. Y para mí fue bastante complejo.  Requiere una gran labor de aceptación, aprender nuevas herramientas y técnicas y muchos cambios de patrones. Pero estoy segura que, por muy mal que te lleves, esa relación puede mejorar.

Aprendiendo a acompañar emocionalmente a mis hijos durante todo el proceso. 

Adquirir herramientas para acompañar su propio proceso de duelo. Para distinguir las conductas fruto de su proceso evolutivo o a consecuencia de la separación.

 

Después de aprender, fue necesario pasar a la acción para conseguir el éxito. 

Hay una afirmación que dice: “No midas el éxito de alguien por lo que dice que va a hacer, fíjate en sus acciones”. Conseguir el éxito para mi no consistió en hacer terapia una hora a la semana, ni realizar algunas formaciones.

 

Para conseguir el éxito, como ves, es necesario cambiar tu estilo de vida. Orquestar un conjunto de acciones y herramientas que te lleven a conseguirlo.

Se trata de alinear tu vida entre lo que quieres y lo que haces, en todas sus áreas.

 

Aplicando la perseverancia, el esfuerzo y mucha pero que mucha paciencia:

Los efectos de la motivación no son duraderos. Ni el de las duchas, por eso es recomendable ducharse todos los días.

Aprender herramientas, formarte y hacer terapia no te va a servir de nada si no pasas a la acción y sobretodo, si no perseveras y te esfuerzas en ello.

Conseguir el éxito después de tu separación es una carrera de fondo con obstáculos. Donde habrá días que lo consigas y otros que no, la clave esta en no desistir, ser paciente y confiar en el proceso, doloroso pero necesario a la vez.

 

Y una séptima y última clave que yo no pude aplicar porque no lo encontré por ningún lado.
“Si quieres ir rápido ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”

Algo que eché muchísimo de menos fue sentirme acompañada en todo este camino hacia el éxito.

La falta de un guía, de un mentor que me aportara luz y me brindara apoyo y motivación.

Pero ahora sé, cuatro años después que así es como tenia que ser, tenia que hacerlo sola para después poder crear este bonito proyecto de acompañamiento a la separación para madres.

 

Sí hoy puedo decir que me siento una mujer exitosa. Y mi separación ha sido mi catalizador hacia ello.

Me encantará ser tu guía en este camino. 

Si tú quieres, te acompaño:

QUÉ PODEMOS HACER CUANDO EL OTRO PROGENITOR NO SE IMPLICA EN LA CRIANZA DE NUESTROS HIJ@S.

En esta ocasión, una madre de la comunidad se plantea cómo hacer para dejar de esperar más implicación por parte del padre en el cuidado de sus hij@s.

 

Bien, en primer lugar y bajo mi punto de vista, es conveniente ser consciente y, por lo tanto, responsabilizarme de este hecho:

Esperar que suceda algo o esperar algo de alguien tiene que ver con la gestión que hago de mis propias expectativas.

 

Y, por lo tanto, tener expectativas sobre algo o sobre alguien, implica que:

 

  • Nuestro bienestar o tranquilidad depende de las circunstancias (Qué se de o no una determinada situación).

 

  • Nuestro bienestar o tranquilidad depende la conducta o decisiones de una tercera persona.

 

Es decir, cuando yo espero algo o algo de alguien estoy delegando y condicionando mi paz y bienestar a los resultados que pueda obtener, resultados que, por cierto, no están en mis manos.

En primer lugar y, esto es lo más importante, es entender que cambiar a otra persona que no somos nosotras mismas es imposible. Sé que parece algo obvio, pero a veces se nos olvida. Porque luchamos contra lo que esa persona es o esa persona hace, queriendo y deseando con todas nuestras fuerzas que sea diferente llevándonos, la mayoría de las veces, una gran decepción. Pues en realidad solo ella puede cambiarse a si misma.

Pero claro, en este caso, desear que al padre de nuestros hijos se implique en la crianza y educación de sus hijos tiene que ver más bien con los niñ@s, que con nosotras.

Por un lado, nos entristece enormemente que nuestros hijos crezcan sin la figura de un padre, temiendo incluso que desarrollen secuelas por carencias afectivas.

Por otro nos da rabia y nos frustra que alguien que ha decidido libremente tener hijos, ahora se des -responsabilice de esta forma de sus obligaciones paternas.

Pero vivir enfocadas en la esperanza que esa realidad sea diferente es sencillamente agotador y un colador enorme por donde perdemos toda nuestra energía.

Y lo cierto es que, como madres separadas que somos, necesitamos esta energía para:

  • Cuidar de nosotras.
  • Cuidar de nuestros hijos.
  • Reconstruir nuestra propia vida.

Como vemos, la principal razón por la cual me cuesta dejar de esperar que suceda algo o que alguien cambie de actitud o de forma de ser es la siguiente:

 Estoy poniendo mi foco y por tanto, mi energía, en el lugar equivocado.

Mi propuesta es:

  • Reflexiona sobre qué grado de maniobra tienes tú para conseguir que aquello sea diferente, es decir, el tanto por ciento que esta en nuestras manos poder cambiar.
  •  Hablar con él para recordarle sus obligaciones paternas. Siempre hacerlo de forma asertiva pues, en ningún caso, queremos tener conflictos que nos hagan perder todavía más energía. Si no sabes cómo hacerlo, te recomiendo buscar ayuda para aprender a comunicarte asertivamente.

  • Recurrir a la ley y dejar por escrito en el convenio regulador y lo más específicamente posible cuales son las responsabilidades y derechos de cada uno y, por supuesto, aplicar las consecuencias de no hacerlo.

Como es muy probable que todo esto ya lo hayas llevado a cabo lo único que te queda es comenzar a poner el foco en el lugar adecuado: EN TI

Aceptar que no puedes cambiarle es solamente una cuestión de actitud. Cambiar la rabia y la frustración que te genera la conducta de una persona por aceptación es un trabajo interno que solamente tú puedes hacer contigo misma.

Porque cuando tú cambias, todo cambia.

Cambiar su actitud no es tu responsabilidad.

Que se responsabilice de sus obligaciones paternas no es tu responsabilidad. 

Ten en cuenta que él ha decidido que así sea y, por tanto, no puedes hacer nada contra esa decisión que él ha tomado.

Por otro lado ¿querrías que tus hijos tuvieran un padre que se implica en su crianza y educación solamente porque se siente obligado? No lo creo…

Mi opinión es que debemos luchar el convenio hasta el final para que cumpla con sus obligaciones económicas. Pero a mi modo de ver, un padre (o una madre) que ha decidido no implicarse, nunca será el padre (o la madre) que esos niñ@s necesitan y, por tanto, es mejor que permanezca lejos de ellos.

Ejerce un rol educativo compensatorio: continúa limitándote a ser tú el modelo de crianza, cuidado y educación que te gustaría ver en el padre, como estoy segura que ya estas haciendo. Pero ahora sin enfocarte en él, sino solamente en ti y en tus hijos. Centrando toda tu energía en ello.

Esa es la única forma de “dejar de esperar” como tu dices.

Y si, aun así, te cuesta gestionar la rabia y la frustración que te genera su conducta, siempre podemos iniciar un proceso de terapia para reconducirlo y cambiar el enfoque de tu situación.

Estoy a un click y te explico cómo puedo ayudarte:)

4 CLAVES PARA TENER UNA “FELIZ NAVIDAD” DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN

Tanto si son tus primeras navidades como madre separada. O, hace tiempo que te has separado, pero sigues viviendo estas fechas con tristeza y melancolía y crees que no puedes evitar pasar unas cuantas semanas de bajón.

Debes saber que esto no tienen por qué ser así.

Debes saber que cambiar esta situación esta en tus manos y que únicamente depende del enfoque que tú le quieras dar. Basta con aplicar una perspectiva diferente (objetiva y realista) a una situación que parece que venga ya de serie condicionada en una creencia:

 “Si en mi vida no se da la estampa de la familia unida y feliz celebrando bajo el árbol de navidad, van a ser unas fechas muy tristes.”

Lo cierto es que esta creencia y muchas otras alrededor de la navidad, han hecho mucho daño a la sociedad. De esta forma, nuestra felicidad y nuestro bienestar, están condicionados por esta, ya que nos impiden disfrutar de estas fechas como lo que realmente son: unos días festivos y de vacaciones como cualquier otro, que debemos aprovechar para descansar, cuidarnos, estar y disfrutar de y con nuestros hijos los días que podamos hacerlo.

¿De verdad vas a dejar que un montón de creencias, impuestas socialmente y sin ningún fundamento riguroso y realista condicione tus días de descanso y de disfrute con tus hijos?

Ahí van cuatro claves listas para usar que te sugiero que implementes desde hoy, para que puedas despertar y comenzar a ver esta situación desde un punto de vista objetivo y realista. Desde un enfoque que te permita ser dueña y señora de tu vida y no dejarte dominar por lo que la sociedad nos ha impuesto como una certeza absoluta.

1- Identifica cada una de las situaciones que te hacen sufrir.

Por ejemplo: “Me siento muy triste porque el día de Navidad no lo voy a poder pasar con mis hijos pues, por convenio, tienen que pasar ese día con su padre, y me voy a perder su cara de felicidad cuando abran los regalos”.   Escribe tal cual la dificultad explicitando qué emoción y sentimiento te provocan. Recuerda que las emociones son 4 (alegría, tristeza, rabia y miedo). Y los sentimientos: culpa, vergüenza, melancolía, felicidad…

2- Utiliza un pensamiento critico con cada una de ellas. Respecto a la afirmación anterior: 

¿Quién dice que el día de Navidad tiene que ser el 25 de diciembre? 

¿Por qué no puedo celebrar la Navidad en mi casa cualquier otro día? 

¿Te das cuenta que este obstáculo es fruto de una creencia sinsentido

¿Nos damos cuenta que las tradiciones son eso: tradiciones y que pueden ser modificadas?

3-Planifica una alternativa para cada situación, y enfócate en ella. En mi casa desde pequeña hemos celebrado la Navidad el 25 de diciembre, ese día hacíamos “cagar el tío” antes de la comida familiar, esa tradición continuó cuando tuvimos hijos y mientras estuvimos casados. 

Cuando nos separamos, desde el 24 al 27 de diciembre mis hijos se van con su padre y su familia y me quedo completamente sola.

Los primeros años los pasé como así, muy triste y hundida durante esos días, también las semanas previas, anticipando esos días y las semanas posteriores, porque me costaba sacarme de encima tanto sufrimiento.

Vivía enfocada en la idea en que tenia que “debía” con mis hijos y no podía estar. Eso me frustraba muchísimo y me hacia sentir muy culpable.

Hasta que por fin desperté y me di cuenta que realmente esos días son solo días, como cualquier otros.

Me di cuenta que perfectamente podíamos celebrar la navidad cuando volvieran de la misma forma y con la misma ilusión.

Me di cuenta que lo único que me limitaba y me hacia sufrir era yo misma. A través de lo que me decía, a causa de mis creencias. Totalmente absurdo. ¿No te parece?

Y desde entonces la navidad se celebra en mi casa entre el 28 al 31 de diciembre, que son días de las vacacione de navidad, con 24 horas igual que los otros.

Las condiciones son diferentes sí. Pero las condiciones son solamente circunstanciales.

Ahora, en vez de enfocarme en lo que me hace sentir mal, me enfoco en lo que sí tengo y en que sí podemos celebrarlo.

En que también puedo ver sus caras de ilusión, porque en mi casa hacemos “cagar el tió” el día que a nosotros nos viene en gana.

Quizá en tu familia sois más de papa Noel o de Reyes magos… ¿Quién ha dicho que tienen que venir un día determinado? ¿Y si te digo que la magia de la navidad puede hacer que vengan cuando vosotr@s lo deseéis? 

4-Deja de comparar y compararte. Nuestro cerebro esta diseñado para buscar la seguridad, y una de sus estrategias, es compararnos con lo que teníamos. Haciéndonos creer que cualquier otra situación anterior era mejor, simplemente porque estábamos en la zona de seguridad.

Otra forma de engaño de nuestra mente es compararnos con los demás. Y claro, esa comparación siempre es desde la carencia. Desde lo que aparentemente “nos falta” a nosotras respecto a las demás familias. Idealizando escenas que vemos o que imaginamos en otras casas o situaciones familiares. Sin pararnos a pensar si son reales o tan idílicas como nuestra mente nos está diciendo.

Ese engaño o espejismo, es fruto también de nuestras propias creencias limitantes: de creernos menos que los demás o de no ser suficiente.

Sé que estás pensando que compararnos a menudo casi es inevitable. Sí, te doy la razón precisamente por eso, porque tu mente te engaña y controlar la mente requiere de mucha consciencia y de mucha práctica.

Pero puestos a compararte, ¿Por qué no te comparas frente a realidades peores de la que puedes tener? ¿Cómo seria tu navidad si ni siquiera pudieras celebrarla?

Este cambio de perspectiva nos demuestra dos cosas:

  • Que la realidad es neutra. Pues la podemos vivir de una u otra forma dependiendo del enfoque que le demos.
  • Que entonces, el poder cambiar la situación para que no me resulte una fuente de sufrimiento esta en mis manos. 

Se trata solamente de saber qué bombillas cambiar para poder pasar, de nuevo, una FELIZ NAVIDAD.

¿CÓMO PUEDO MEJORAR LA INTERACCIÓN Y COMUNICACIÓN CON MI EX PAREJA?

“Cada vez que intentamos hablar de algo, sea relacionado con nuestr@s hij@os  o de cualquier otro tema acabamos discutiendo, es imposible tratar con él”.

“Nunca somos capaces de llegar a acuerdos o, si parece que llegamos, luego ella hace lo que le da la gana”.

“Tenemos una forma muy diferente de ver la crianza y la educación de nuestros hijos, y cuando le digo algo que no me gusta, se acaba generando un conflicto”

 La comunicación y relación con nuestra expareja para que esta sea posible y funcional, debería ser una de las 3 prioridades a trabajar en la separación, junto con nuestra propia gestión emocional y el acompañamiento emocional a nuestr@s hij@s. Trabajar en estos tres pilares nos va a llevar a poder comenzar de nuevo y a poder recomponer nuestra vida desde la integridad y la consciencia y hacia la plenitud vital.

Mientras lees estas líneas, casi puedo leerte la mente: “Si ya, yo pongo todo de mi parte para que sea así, pero tratar con mi ex es imposible”.

Estoy segura que haces todo lo posible porque nadie quiere estar discutiendo constantemente, ni tener conflictos.  Como seres humanos lo que solemos querer es que nos den la razón y hacer ver al otro lo equivocado que está, queremos que se nos respeten nuestras necesidades y queremos que las cosas funcionen como a nosotras nos parece que deberían funcionar.

Además, no pongo en duda que tu forma de ver las cosas esté enfocada hacia conseguir lo mejor para vuestr@s hij@s y que no sufran.

Pero verás, si nos hemos separado es porque con nuestro ex divergíamos en un punto o en muchos y que, por tanto, no nos poníamos de acuerdo en casi nada.

Si no lo hacíamos entonces ¿es posible conseguirlo ahora una vez separados o apunto de hacerlo?

Rotundamente sí, es posible. Lo he visto cantidad de veces y, yo misma, lo he vivido en mi propia piel con mi ex.

Debemos tener en cuenta que no se trata de hacer todo lo posible para conseguir una relación y comunicación cordial. Sino que todo, gira alrededor de la siguiente pregunta:

¿Qué puedo hacer yo diferente a partir de este momento? ¿Cómo voy a obtener resultados diferentes de mi interacción y comunicación con mi expareja si sigo relacionándome y comunicándome de la misma forma?

 

  • Revisar vuestro patrón de conducta relacional. ¿Cómo es vuestra relación en estos momentos? ¿Qué rol ejercéis cada uno dentro de esta relación? Un patrón muy común es el de victima y verdugo. O tal vez os identificas en el patrón de relación que se crea entre dos personalidades muy fuertes. O tenéis quizá un patrón de conducta dependiente.

Una vez identificado este patrón, es necesario comprender cuál disfuncional resulta para después poder buscar y aprender una estrategia que nos permita cambiarlo.

Por ejemplo, si me identifico como victima porque él siempre ejerce el control de la relación, deberé trabajar en cambiar mi patrón de conducta de victima a responsable.

Deberemos identificar pues, las interferencias emocionales que hay en esta interacción. ¿Tu ex te genera rabia o sientes rencor cuando piensas en él? ¿O al contrario sientes una profunda tristeza de no poder estar juntos?

Esas emociones son una de las causas que impide tener una relación cordial y funcional. Será necesario que trabajes en la neutralización de estas emociones si quieres cambiar este patrón de conducta.

  • Revisar vuestro patrón de conducta comunicativo. ¿Siempre acabáis discutiendo? ¿La más mínima conversación termina en conflicto y no conseguís llegar a ningún acuerdo?

En este caso necesitamos aprender a comunicarnos de forma asertiva. ¿Estas poniendo limites? ¿Desde dónde los pones? ¿Estas respetando las necesidades de todos los implicados? ¿Sabes cómo reconducir una conversación tensa para que no termine en discusión? ¿Crees que posees habilidades comunicativas? Controlas tu tono de voz y tus emociones al comunicarte, tu comunicación no verbal… ¿Sabes como entrenar tu habilidad de persuasión?

Comunicarse no es solamente saber hablar, sino sobretodo es saber escuchar para comprender. Poner en practica nuestra capacidad de escucha activa.

  • Sé tú el cambio que quieres tener en vuestra relación. Ten en cuenta que nunca vas a poder hacer nada para cambiar al otro. Al contrario, intentar cambiarle te va a generar mucho estrés y frustración (dosis ingentes de cortisol para tu cuerpo que perjudican tu salud física y mental).

  • Tu objetivo tiene que ser siempre evitar la discusión. Cuando discutimos perdemos, sin excepciones. Discutir no sirve para nada más que para causarte más malestar y más estrés, es decir, más cortisol.

Por lo tanto, si no consigues comunicarte de forma asertiva con tu ex para conseguir poner limites y respetar tus necesidades aprende cómo hacerlo. Hay libros, cursos y cantidad de información y formación al respecto.

O directamente acude a sesiones de terapia para trabajar en tu situación de forma individual. La terapia también te ayudará a cambiar ese patrón de conducta relacional disfuncional y convertirlo en algo diferente que de resultados.

Recuerda: tu ex es una persona con quien deberás interaccionar. comunicarte y ser capaz de llegar a acuerdos durante mucho tiempo.

¿No crees que merece la pena trabajar en conseguir este tipo de relación desde ya,  por vuestro bien y sobretodo por el bien de vuestr@s hij@s?

Contacta conmigo y te cuento cómo puedo ayudarte a cambiar esta relación con tu ex.

 


¿TE AYUDO?