4 PASOS PARA TOMAR DECISIONES EN LA SEPARACIÓN.

Sí, la separación a menudo es una encrucijada. Un continuo tener que tomar decisiones. Decisiones que no apetecen.

Decisiones difíciles, porque todas las opciones nos parecen malas.

Porque cuando decidimos tendemos a pensar en lo que perdemos y en todo a lo que renunciamos al elegir una opción.

Y llega la parálisis.

Y las parálisis nos lleva a la frustración.

Y la frustración nos mantiene en el miedo.

Y decidir desde el miedo es equivocación asegurada.

Tomar decisiones forma parte de nuestra cotidianeidad, lo sabemos hacer, sencillamente porque lo hacemos constantemente a lo largo de todo el día. Lo que sucede es que cuando se trata de decisiones importantes que pueden cambiar nuestra vida nos paralizamos, porque no nos sentimos capaces de tomar tales decisiones. Creemos que no estamos preparadas. Nos abruma el miedo. El miedo a equivocarnos, a asumir responsabilidades. El miedo a tener que aceptar lo que no podemos cambiar.

A continuación te propongo 4 pasos que pueden ayudarte a poner foco y a tomar buenas decisiones en tu separación:

1- Revisa las opciones y escríbelas. A continuación, anota debajo lo que ganas o podrías ganar en cada opción. Solo lo que ganas. Para hacerlo es necesario pensar en el medio y largo plazo. Responsabilízate de la situación.


2- A continuación define tus objetivos: ¿Qué te gustaría conseguir a medio/largo plazo desde la situación que te encuentras en estos momentos? Por ejemplo: “Me gustaría poder ser feliz junto a mis hijos y tener una vida plena”.


3- Reflexiona: ¿Cuál de las opciones que tengo me va a acercar más a mis objetivos, aunque solo sea un poco? Piensa otra vez en el medio y largo plazo.


4- Revisa tus emociones: Como bien sabes, la mejor manera de equivocarnos es decidir desde emociones como la rabia, la culpa, el miedo o el rencor. Por lo tanto, revisa tus emociones, tómate el tiempo de identificarlas. Una vez detectadas, toma consciencia y trabaja sobre ellas. Posterga la decisión si lo necesitas y ocúpate de tus emociones antes de tomar la decisión en firme.
Pide ayuda de alguien que pueda ofrecerte un punto de vista neutro y objetivo. Te ayudará a ver la realidad con más claridad y probablemente desde otra perspectiva. Incluso puede ofrecerte una solución creativa a la situación que estás viviendo que quizá no habías barajado antes.

Es probable que ahora no veas salida alguna a tu encrucijada. Que todas las opciones te parezcan igual de malas y que no te sientas capaz de hacer frente a ninguno de los cambios que implica tomar una u otra decisión.

Déjame decirte que la única razón por la que te sientes así, es porque te limitan una gran cantidad de creencias que interfieren directamente en una visión objetiva de la realidad que te envuelve. 

Y esta gran cantidad de creencias generan en ti una gran cantidad de emociones que te paralizan y te bloquean.

Te propongo revisar tus creencias como punto de partida si, después de aplicar estos 4 pasos, todavía sientes que no ves la luz al final del túnel.

Ten en cuenta que, para avanzar, es necesario decidir y responsabilizarnos de nuestras decisiones. Es la única manera.

Sé que ahora te parece complejo, pero si tú quieres, podemos acompañarte en este camino. 

Un abrazo