4 CLAVES PARA TENER UNA “FELIZ NAVIDAD” DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN

Tanto si son tus primeras navidades como madre separada. O, hace tiempo que te has separado, pero sigues viviendo estas fechas con tristeza y melancolía y crees que no puedes evitar pasar unas cuantas semanas de bajón.

Debes saber que esto no tienen por qué ser así.

Debes saber que cambiar esta situación esta en tus manos y que únicamente depende del enfoque que tú le quieras dar. Basta con aplicar una perspectiva diferente (objetiva y realista) a una situación que parece que venga ya de serie condicionada en una creencia:

 “Si en mi vida no se da la estampa de la familia unida y feliz celebrando bajo el árbol de navidad, van a ser unas fechas muy tristes.”

Lo cierto es que esta creencia y muchas otras alrededor de la navidad, han hecho mucho daño a la sociedad. De esta forma, nuestra felicidad y nuestro bienestar, están condicionados por esta, ya que nos impiden disfrutar de estas fechas como lo que realmente son: unos días festivos y de vacaciones como cualquier otro, que debemos aprovechar para descansar, cuidarnos, estar y disfrutar de y con nuestros hijos los días que podamos hacerlo.

¿De verdad vas a dejar que un montón de creencias, impuestas socialmente y sin ningún fundamento riguroso y realista condicione tus días de descanso y de disfrute con tus hijos?

Ahí van cuatro claves listas para usar que te sugiero que implementes desde hoy, para que puedas despertar y comenzar a ver esta situación desde un punto de vista objetivo y realista. Desde un enfoque que te permita ser dueña y señora de tu vida y no dejarte dominar por lo que la sociedad nos ha impuesto como una certeza absoluta.

1- Identifica cada una de las situaciones que te hacen sufrir.

Por ejemplo: “Me siento muy triste porque el día de Navidad no lo voy a poder pasar con mis hijos pues, por convenio, tienen que pasar ese día con su padre, y me voy a perder su cara de felicidad cuando abran los regalos”.   Escribe tal cual la dificultad explicitando qué emoción y sentimiento te provocan. Recuerda que las emociones son 4 (alegría, tristeza, rabia y miedo). Y los sentimientos: culpa, vergüenza, melancolía, felicidad…

2- Utiliza un pensamiento critico con cada una de ellas. Respecto a la afirmación anterior: 

¿Quién dice que el día de Navidad tiene que ser el 25 de diciembre? 

¿Por qué no puedo celebrar la Navidad en mi casa cualquier otro día? 

¿Te das cuenta que este obstáculo es fruto de una creencia sinsentido

¿Nos damos cuenta que las tradiciones son eso: tradiciones y que pueden ser modificadas?

3-Planifica una alternativa para cada situación, y enfócate en ella. En mi casa desde pequeña hemos celebrado la Navidad el 25 de diciembre, ese día hacíamos “cagar el tío” antes de la comida familiar, esa tradición continuó cuando tuvimos hijos y mientras estuvimos casados. 

Cuando nos separamos, desde el 24 al 27 de diciembre mis hijos se van con su padre y su familia y me quedo completamente sola.

Los primeros años los pasé como así, muy triste y hundida durante esos días, también las semanas previas, anticipando esos días y las semanas posteriores, porque me costaba sacarme de encima tanto sufrimiento.

Vivía enfocada en la idea en que tenia que “debía” con mis hijos y no podía estar. Eso me frustraba muchísimo y me hacia sentir muy culpable.

Hasta que por fin desperté y me di cuenta que realmente esos días son solo días, como cualquier otros.

Me di cuenta que perfectamente podíamos celebrar la navidad cuando volvieran de la misma forma y con la misma ilusión.

Me di cuenta que lo único que me limitaba y me hacia sufrir era yo misma. A través de lo que me decía, a causa de mis creencias. Totalmente absurdo. ¿No te parece?

Y desde entonces la navidad se celebra en mi casa entre el 28 al 31 de diciembre, que son días de las vacacione de navidad, con 24 horas igual que los otros.

Las condiciones son diferentes sí. Pero las condiciones son solamente circunstanciales.

Ahora, en vez de enfocarme en lo que me hace sentir mal, me enfoco en lo que sí tengo y en que sí podemos celebrarlo.

En que también puedo ver sus caras de ilusión, porque en mi casa hacemos “cagar el tió” el día que a nosotros nos viene en gana.

Quizá en tu familia sois más de papa Noel o de Reyes magos… ¿Quién ha dicho que tienen que venir un día determinado? ¿Y si te digo que la magia de la navidad puede hacer que vengan cuando vosotr@s lo deseéis? 

4-Deja de comparar y compararte. Nuestro cerebro esta diseñado para buscar la seguridad, y una de sus estrategias, es compararnos con lo que teníamos. Haciéndonos creer que cualquier otra situación anterior era mejor, simplemente porque estábamos en la zona de seguridad.

Otra forma de engaño de nuestra mente es compararnos con los demás. Y claro, esa comparación siempre es desde la carencia. Desde lo que aparentemente “nos falta” a nosotras respecto a las demás familias. Idealizando escenas que vemos o que imaginamos en otras casas o situaciones familiares. Sin pararnos a pensar si son reales o tan idílicas como nuestra mente nos está diciendo.

Ese engaño o espejismo, es fruto también de nuestras propias creencias limitantes: de creernos menos que los demás o de no ser suficiente.

Sé que estás pensando que compararnos a menudo casi es inevitable. Sí, te doy la razón precisamente por eso, porque tu mente te engaña y controlar la mente requiere de mucha consciencia y de mucha práctica.

Pero puestos a compararte, ¿Por qué no te comparas frente a realidades peores de la que puedes tener? ¿Cómo seria tu navidad si ni siquiera pudieras celebrarla?

Este cambio de perspectiva nos demuestra dos cosas:

  • Que la realidad es neutra. Pues la podemos vivir de una u otra forma dependiendo del enfoque que le demos.
  • Que entonces, el poder cambiar la situación para que no me resulte una fuente de sufrimiento esta en mis manos. 

Se trata solamente de saber qué bombillas cambiar para poder pasar, de nuevo, una FELIZ NAVIDAD.

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